El síndrome de Solomon es una de las patologías psicológicas más características del siglo 21 y de la edad moderna. La demonización sobre el éxito de las demás personas, la incitación a la envidia hacen que muchas personas vulnerables recaigan en este trastorno que apunta a que los individuos guíen todas sus acciones cotidianas para evitar sobresalir por encima del resto. En otras palabras, se trata de un temor a destacarse, y en la actualidad es un trastorno muy frecuente, incluso más de lo que nos podemos imaginar.

¿En qué consisten los síntomas del síndrome de Solomon?

Como les contamos al principio de este articulo, cuando hablamos del síndrome de Solomon hacemos referencia a un trastorno que lleva a las personas a evitar a toda costa realizar acciones que los hagan sobresalir del resto de los individuos. Muchas veces como consecuencia de esta problemática los sujetos pierden por completo la visión a futuro o las ambiciones, lo que hace muy dificultosa la rutina cotidiana y actividades que son consideradas normales para la mayoría.
Aquellas personas que padecen del síndrome de Solomon suelen mostrar una baja autoestima y un índice muy bajo de confianza en sí mismos. Gracias a esto último, se observan a sí mismos a través de la valoración que les da el entorno y terceras personas en vez de hacerlo según su propia mirada. Uno de los puntos fundamentales de este trastorno psicológico recae en el temor a que nuestras habilidades o capacidades sobresalgan por encima del resto, y terminar ofendiendo a esas personas opacadas.

Recomendaciones para superarlo

Padecer el síndrome de Solomon implica tomar decisiones siempre basándonos en evitar destacar sobre el resto, además de adaptar todos nuestros comportamientos para prevenir estas situaciones. Por otro lado, también existe un constante boicoteo interno para mantenernos a raya y no hacer absolutamente nada que nos exponga o nos haga ver diferentes.
En muchas ocasiones, podemos estar rodeados de personas que no son las más recomendadas cuando tenemos tendencia a actuar de esta manera. Son las llamadas “personas tóxicas”, que intensifican nuestra baja autoestima y socavan la confianza que podemos llegar a tener sobre nosotros mismos rebajando todo lo que hacemos. Este tipo de vínculos no son para nada saludables, y alejarnos de estos individuos es una buena manera de avanzar hacia una vida mejor.
Por otro lado, cultivar la autoestima y comenzar a romper los miedos es otro de los puntos fuertes en cualquier tratamiento relacionado a este trastorno. El temor es lo que se esconde detrás de este síndrome, el miedo al rechazo o a ser estigmatizado por el grupo al que pertenecemos, por lo que comenzar a trabajar para romper los miedos y quitarnos todas esas ideas preconcebidas y erróneas de la mente es muy importante. Existen diferentes terapias y corrientes psicológicas que pueden ayudarnos a superar este momento en nuestras vidas.