¿Cómo producen las drogas el placer?

Durante muchos años se ha pensado que la dopamina era directamente el neurotransmisor encargado de generar esa euforia; sin embargo la investigación considera que la dopamina tiene más que ver con la repetición de actividades placenteras (refuerzo de la conducta) que con la producción directa del placer.

Si bien es cierto que necesitamos seguir investigando, parece ser que en esa euforia (High) que se siente al consumir. Probablemente ese placer incluya oleadas de compuestos químicos que envían señales; entre ellos los opioides naturales (endorfinas) y otros neurotransmisores, hacia el centro de recompensa cerebral.

¿Cómo refuerza la dopamina el consumo de drogas?

El cerebro está programado para aumentar la probabilidad de que repitamos acciones placenteras. La dopamina es un componente esencial en este proceso. Cada vez que el circuito de recompensa se activa a través de una experiencia, una gran cantidad de dopamina envía la señal de que está sucediendo algo importante y será necesario recordarlo. Estas ráfagas dopaminérgicas crea cambios en la conectividad de las neuronas. Como consecuencia, hacen que resulte más fácil repetir una actividad, lo que lleva a la formación de hábitos.

Las sustancias adictivas generan oleadas de dopamina mucho más grandes que los reforzantes naturales (comida, sexo, sueño). Esto refuerza poderosamente la conexión entre el consumo, el placer y las señales ambientales relacionadas con la experiencia.

Todos estos factores, presentes en la rutina diaria de una persona con problemas adictivos, pueden desencadenar deseos incontrolables de consumo (craving), aún sin la sustancia presente. Este hábito puede durar mucho tiempo, incluso años.

¿Por qué las drogas son más adictivas que las recompensas naturales?

Para el cerebro, la diferencia entre las recompensas naturales y las relacionadas con sustancias adictivas, podrían compararse con la diferencia entre que susurra y alguien que grita. El cerebro se ajusta y produce menos cantidad de neurotransmisores en el circuito de recompensa, o bien reduce la cantidad de receptores que pueden recibir dichas “señales”.

Por lo tanto, una persona con un consumo crónico, acaba por sentirse apagada, desanimada, desmotivado y no puede disfrutar de cosas que antes causaban placer. Esto se traduce en que la persona que consume de forma crónica bien necesita consumir para percibir un nivel normal de recompensa, o bien necesita aumentar la cantidad de sustancia para lograr la euforia, efecto conocido como tolerancia.

¿Qué neurotransmisores están implicados en el proceso adictivo?

Los principales neurotransmisores implicados en el proceso adictivo son:

  • Dopamina: Tiene muchas funciones en el cerebro, influye tanto en el comportamiento y la cognición como en la motivación y la recompensa.
  • Serotonina: La función serotoninérgica es fundamentalmente inhibitoria. Ejerce influencia sobre el sueño y se relaciona también con los estados de ánimo y las emociones.
  • Glutamato: Es el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso central. Las vías glutamatérgicas están fuertemente implicadas en la pasticidad neuronal, la memoria y el aprendizaje .
  • GABA: Es el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central. Las vías GABAérgicas están fuertemente implicadas en  los procesos ansiógenos y depresivos, el sueño y el dolor.
  • Acetilcolina: Este neurotransmisor puede ser tanto excitatorio como inhibitorio según los receptores y la localización en la que se libere. Entre sus funciones principales cabe destacar la implicación de la acetilcolina en el movimiento voluntario de los músculos, la actividad del sistema nervioso autónomo, el sueño paradójico y la producción y gestión de hormonas.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD.

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra. Director de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.