Desintoxicación metadona y sus usos

Entre las tantas sustancias opiáceas que pueden llegar a generar adicción en una persona y resultar devastadoras, la metadona se encuentra entre los primeros puestos. Se trata de un medicamento distribuido de forma legal aunque de manera restringida, y que en caso de generar dependencia puede resultar muy peligrosa. Sus efectos son similares a los de la morfina, por lo que funciona como fuerte analgésico para calmar todo tipo de afecciones agudas. En el artículo de hoy vamos a revisar algunas cuestiones sobre la desintoxicacion metadona y cuáles son las formas que existen hoy en día para tratar esta dependencia y llevar adelante una desintoxicación exitosa para la persona afectada.

Desintoxicación metadona: Historia y bases

Antes de meternos de lleno en lo relacionado a un cuadro de adicción a la metadona, comencemos con un marco teórico para saber de dónde proviene esta sustancia. Según los expertos, la metadona fue elaborada de forma sintética en un laboratorio alemán como reemplazo para la morfina, siendo que a finales de la segunda guerra mundial esta sustancia escaseaba y necesitaban analgésicos que sirvieran para tratar a los soldados que participaban en ella. En un primer momento se la llamo “amidona”, transformándose más adelante en “metadona”. El nombre comercial con el que se suele distribuir es “Dolophine”.
En un primer momento la metadona no fue utilizada como analgésico ya que se desconocían sus propiedades, debido a que su estructura molecular no se parecía en nada a los medicamentos de esta misma especie. A finales de los años 50 se comenzó a utilizar como un tratamiento que ayudara a sobrepasar el síndrome de abstinencia a los adictos a la morfina, y resultó ser muy efectivo para esta finalidad. Algunos años después comenzó a comercializarse para consumo oral.

Formas de consumo

La metadona se utiliza por lo general en los programas de tratamiento para personas con dependencia y adicción a la heroína. A través de cierta dosis de metadona se puede neutralizar el efecto de euforia que provoca la heroína y además evitar que surja el síndrome de abstinencia una vez que se ha dejado de consumir dicha sustancia, lo que hace que la recuperación sea mucho más sencilla y efectiva para los pacientes.
En virtud de lo que mencionamos recientemente, existe un enorme riesgo de que la persona que consume metadona en sus tratamientos para combatir la heroína pueda desarrollar una enorme dependencia tanto física como psicológica de la sustancia y termine por caer en una adicción que en muchos casos es aún peor que la que se trataba de combatir. Como se imaginarán, esta situación puede resultar extremadamente frustrante tanto para el consumidor como para su entorno ya que se trató de salir de una adicción y se terminó recayendo en otra.
El consumo crónico de esta distancia puede generar efectos muy negativos y perjudiciales en el cerebro, como por ejemplo dejar de producir endorfinas de manera natural. Las endorfinas funcionan como analgésicos, por lo que a través del consumo de metadona estas enzimas dejan de aparecer naturalmente y esto puede traer más de un problema, además de provocar una modificación estructural y funcional muy profunda en el cerebro.

En virtud de la desaparición de las endorfinas, el adicto se ve en la necesidad de reemplazar estas enzimas naturales por algo que le brinde un efecto similar o mejor, y recae entonces en la metadona para suplir aquello. Con el uso recurrente se vuelve más tolerante a la sustancia, lo que hace que tenga que ir aumentando la dosis y en cierto punto resulte ser fatal para quien la consume.
¿Qué sucede cuando el adicto interrumpe el consumo de metadona? Aparecen ciertas reacciones fisiológicas en virtud de que las neuronas que se han visto inhibidas durante su consumo, empiezan nuevamente a liberar los neurotransmisores correspondientes y se genera un desequilibrio cerebral muy importante entre todas las sustancias del sistema nervioso. Por este motivo es muy difícil que el adicto pueda de forma voluntaria dejar de consumir esta sustancia. Cuando esto ocurre, se desata el tan temido síndrome de abstinencia que consta de nauseas, calambres, ansiedad, diarrea, fiebres, entre otras consecuencias del abandono de opiáceos.

Síntomas del consumo de metadona

Existen algunos síntomas o conductas que evidencian la existencia de metadona en el organismo de una persona. Veamos un poco más cuales son:

Aumentar las dosis

El adicto a la metadona necesitará ir incrementando sus dosis para generar los mismos efectos. Se produce una tolerancia, lo mismo que sucede en el caso de otras dependencias a sustancias como el alcohol.

Incapacidad de dejar de consumir

La persona hará esfuerzos enormes por abandonar el consumo o incluso controlar su ingesta pero será imposible. La dependencia física generada es muy fuerte, más aún cuando se utiliza para intentar abandonar otras sustancias, como sustitutivo.

Desinterés por la vida en general

Es muy común que un adicto a la metadona comience a olvidar absolutamente todos sus intereses para volcarse de lleno en el consumo de esta sustancia.

Mentiras y engaños

Los adictos en general suelen mentir tanto a su familia y amigos como a sus médicos. En el caso de aquellos consumidores que cuentan con prescripción médica, es muy común que engañen a sus doctores para conseguir que les aumenten la dosis.

Consumo mezclado de sustancias

Algunos dependientes de la metadona suelen combinarla con otras sustancias adictivas como el alcohol. Esto puede resultar muy peligroso, por lo que debemos estar especialmente atentos a este síntoma.

Juntar metadona con heroína

Muchas de las personas que sufren de esta adicción la utilizan en combinación con la heroína, un coctel que podría resultar fatal.

Síndrome de abstinencia

Si ves que la persona comienza a experimentar ciertos síntomas del síndrome de abstinencia como nauseas, vómitos, diarrea, ansiedad…puede que estés ante un adicto y debas actuar cuanto antes para frenar este problema.

Efectos del consumo de metadona

Los efectos que el consumo de metadona genera en la persona en cuestión pueden ser incluso más severos que en el caso de otro tipo de drogas. Veamos a continuación algunas de las consecuencias del uso de esta sustancia.

  • Efectos a largo plazo
    Dentro de las consecuencias a largo plazo podemos mencionar el estreñimiento, una mayor sudoración, problemas sexuales de todo tipo, ciclo menstrual interrumpido en el caso de las mujeres, entre otras cosas.
  • Músculos y articulaciones
    Es muy común que quienes consumen esta sustancia puedan llegar a percibir dolores tanto en músculos como en las articulaciones, comparando estas sensaciones con las que suelen sentir aquellos que sufren alguna enfermedad reumática.
  • Libido perjudicada
    La vida sexual de los consumidores de metadona se puede ver altamente afectada, sobre todo porque los opiáceos de todo tipo suelen perjudicar el apetito sexual por lo que la mayoría de los adictos suelen perder la libido por completo.
  • Problemas en la piel
    Es frecuente ver distintos problemas cutáneos en quienes consumen metadona, como erupciones, picores o sarpullidos.
  • Hinchazón en manos y pies
    Esto se debe a la retención de líquidos que genera el consumo de metadona en exceso.
  • Inconvenientes dentales y bucales
    Como algunos de ustedes sabrán, los opiáceos reducen la producción de saliva en la boca, la que sirve para ahuyentar las bacterias y proteger los dientes y encías. Como consecuencia del consumo de metadona es muy frecuente ver a los adictos con pérdida de piezas dentales, uno de los efectos más devastadores de esta sustancia.

Ciclo menstrual modificado

Como les comentamos anteriormente, es común que las mujeres que consumen metadona pierdan su menstruación o su ciclo menstrual se vea altamente modificado con grandes brechas entre los días del ciclo.

Sobredosis de metadona

La metadona, como ya hemos mencionado antes, es un fuerte y potente analgésico, por lo que cuando una persona consume una cantidad mayor de la que el médico le ha recomendado puede caer en una sobredosis. La sobredosis también se puede presentar en el caso de que un consumidor haya mezclado esta sustancia con otro tipo de analgésicos como Oxycontin, Vicodin o incluso morfina. Este coctel podría resultar completamente letal. Entre las consecuencias de una sobredosis de metadona podemos mencionar:
Sistema respiratorio
Quien se vea envuelto en una sobredosis de morfina experimentará una enorme dificultad para respirar, e incluso en algunos casos lo hará pero de manera muy lenta y trabajosa, sintiendo sus tubos respiratorios bloqueados u obstruidos. Esto en algunos casos puede resultar fatal, llevándose la vida del adicto.
Sistema gastrointestinal
Una sobredosis de metadona traerá consigo una serie de problemas en la parte gastrointestinal del consumidor, comenzando por espasmos en el estómago y en el intestino, y un fuerte estreñimiento que en el mejor de los casos se irá una vez que se haya dejado de consumir la sustancia en cuestión.
Sistema nervioso y cardiovascular
El adicto a la metadona sentirá el pulso débil y una muy baja presión, además de percibir desorientación y una fatiga increíble. En muchos casos quien entre en una sobredosis de metadona podrá caer en coma.
Otras consecuencias
Las pupilas también pueden verse afectadas en una sobredosis de metadona, adquiriendo un aspecto puntiforme. La piel se volverá azulada, al igual que las uñas y los labios.

Tratamiento para la adicción a la metadona

Llegó el momento de que les comentemos cuáles son los tratamientos que se utilizan con el objetivo de una desintoxicacion efectiva. Al igual que en el caso de otro tipo de sustancias opiáceas, el primer paso para tratar de solucionar la adicción a la metadona requiere que se produzca una completa desintoxicación del organismo para liberar al adicto por completo de este elemento químico en su cuerpo. La manera más recomendable de hacer esto es a través de la reducción gradual de la dosis. ¿Por qué la reducción debe ser gradual? Para evitar que aparezcan los síntomas del síndrome de abstinencia, que podrían resultar extremadamente molestos para la persona que padece esta adicción.
En la mayoría de los casos el síndrome de abstinencia aparece de igual manera, pero gracias a la reducción gradual el impacto es mucho menor. Estos síntomas perdurarán durante algunas semanas, hasta que el cuerpo finalmente se adapte a la inexistencia de la sustancia en el organismo y comience a funcionar de manera independiente nuevamente.
Existen algunos casos de riesgo donde no se puede optar por la desintoxicación progresiva, y la persona debe dejar la droga de golpe. En estas situaciones lo mejor es que se haga en un hospital bajo supervisión médica, ya que el síndrome de abstinencia y las distintas sensaciones por las que atravesará el adicto pueden resultar peligrosas y requerir de atención especializada.