Ánimo triste, tristeza patológica y Trastorno Depresivo?

Conceptos distintos y enfoques diferenciados.

Es frecuente escuchar en nuestro día a día personas que dicen sufrir depresión porque están tristes. Si bien realmente son dos conceptos que están relacionados, no son lo mismo, de ahí la importancia de saber reconocerlas y diferenciarlas para caso de necesitar tratamiento y buscar la ayuda que más se ajuste al estado emocional de cada persona en caso de precisarlo.

La TRISTEZA es una emoción básica del ser humano. Puede provocar en la persona un ánimo bajo, decaimiento general, pérdida de alegría e ilusión por las cosas y personas que le rodean. Es una reacción que puede aparecer ante acontecimientos o circunstancias vitales negativas como una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, un despido laboral… en ese caso, la TRISTEZA, se asemeja a la ALEGRIA como estados emocionales opuestos pero situados en la misma esfera anímica. La TRISTEZA es necesaria para un equilibrio psíquico vital y es un mecanismo de homeostasis que nos ayuda a afrontar de forma funcional nuestro mundo interior y la manera de relacionarnos con el exterior.

La TRISTEZA PATOLÓGICA es un síntoma que aparece junto a otra clínica acompañante y que forman una constelación de una enfermedad psiquiátrica llamada TRASTORNO DEPRESIVO. LA DEPRESIÓN como trastorno psíquico seguramente, uno de los más representativos junto con la disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en casi todas las actividades.

Otros síntomas que suelen acompañar en los trastornos depresivos son la pérdida importante de peso sin hacer régimen o el aumento de peso, los trastornos del sueño, la fatiga o pérdida de energía, los estados de agitación y nerviosismo, el enlentecimiento a nivel cognitivo y motor, los sentimientos de culpa excesivos o inapropiados, la disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, los pensamientos recurrentes de muerte o la ideación suicida.

Cuando la persona y los familiares detectan esta constelación sintomatológica, que afecta de forma intensa al funcionamiento normalizado a nivel individual, familiar, social, laboral o académico, y esta tristeza se mantiene en el tiempo durante al menos 6 meses; y se añade alguno de los otros síntomas entonces se podría hablar que la persona padece un TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR, siendo necesaria solicitar la evaluación de un profesional que confirme el diagnóstico e inicie el abordaje terapéutico más adecuado y proporcional a la intensidad sintomática, bien mediante la aplicación de una psicoterapia o un tratamiento psicofarmacológico, o de ambas. Durante el periodo de tratamiento resulta relevante identificar dos etapas para aplicar el tratamiento integral más eficiente: la primera es la fase de mejoría anímica y la segunda fase estaría encaminada a la consolidación y a la prevención de recaídas.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD. 

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.