La depresión anaclítica, ninguna edad está exenta de sufrir depresión

Seguro que cuando nombramos el término depresión, a la mayoría de nosotros se nos viene a la mente la imagen de algún vecino, amigo o familiar en edad adulta; que ha pasado por un cuadro de tristeza, cansancio, llanto, falta de entusiasmo y disminución de la capacidad de disfrute. Incluso podemos llegar a visionar la imagen de un adolescente o niño de 8 o 9 años tristón, decaído, con mirada carente de chispa. Sin embargo, muy poca gente puede figurarse la existencia de bebés menores de 1 año con depresión.

El origen del término de la depresión anaclítica

En 1945, el psicoanalista René Spitz, acuñó el término de depresión anaclítica o Síndrome de Hospitalismo, a un síndrome psicógeno pero con síntomas físicos que llevó a muchos niños hasta la muerte, objetivado en bebés institucionalizados en recursos médicos u orfanatos, a los cuales se le había privado del afecto materno durante más de 3 meses.

Spitz, objetivó el aumento de muertes prematuras en hospitales y orfanatos durante el primer año de  vida, en contraposición de lo esperado, dado que los avances médicos tanto en farmacología como las nuevas teconología sobrevenidas con el nuevo siglo deberían favorecer una mayor superviencia de los mismos.

La depresión puede provocar la pérdida de peso y aumento de riesgo de infecciones, entre otros muchos.

Así pues, bajo dicha definición, se observa un cuadro clínico caracterizado por una fase inicial en la que el menor presenta llanto continuo, aumento de irritabilidad, insomnio y dificultad para relajarse; desinterés por el ambiente externo que puede llegar en casos extremos a la pérdida de contacto con el mundo exterior, mutismo y retraso en el desarrollo psicomotor con falta de expresividad emocional. Si dicho cuadro no es tenido en cuenta y persiste la ausencia de apoyo emocional por madre/padre/figura de apego, puede llegar a presentar disminución de apetito con pérdida de peso de hasta el 80% su masa corporal previa, también presentaba aumento de riesgo de infecciones.

La depresión anaclítica u hospitalismo, se instaura progresivamente con dichos síntomas, tras privarles del afecto de su madre/padre por un período de tiempo prolongado (más de 1 mes) que se acentúan con el paso de los días. Si bien es cierto, que dicho estado es reversible si entre el 3 y 5 mes de vida la madre regresa a la vida del infante o se encuentra una figura sustituta que le otorgue ese afecto perdido,el trastorno revierte y desaparece.

Desde dicho descubrimiento han sido numerosos los médicos y psícólogos que han estudiado la teoría del apego y bienestar emocional para el desarrollo y cremiento de los nños en edades más termpranas. Debemos aportar a los menores un estado de seguridad y bienestar inical que les ayude en su desarrollo emocional posterior.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.