La importancia de dejar los porros para la salud

Cuando se habla del término “porro” se hace referencia a un tipo de droga generado a partir de sustancias psicoactivas que suelen consumirse con fines más que nada recreativos, aunque también se trata de algo más que frecuente en rituales religiosos y espirituales.

Según la “ONU” (Organización de las Naciones Unidas), la marihuana es la sustancia ilegal más consumida alrededor de todo el planeta, e incluso hoy en día cada vez se encuentra más aceptada a nivel social poniéndose al nivel del alcohol o incluso del tabaco mismo. En cuanto a la regulación legal del uso de la marihuana, esto depende de cada región en particular, habiendo países donde se encuentra completamente prohibida y otros en donde no, pudiendo aceptarse su uso parcial o total.

En cuanto a su composición, el cannabis cuenta con un elemento psicoactivo en particular que hace que se la considere como una droga: el tetrahidrocannabinol, al que también se lo puede conocer con las siglas “THC”. Además de esto, la marihuana tiene más de 400 elementos químicos en su composición, habiendo desde cannabinoides, cannabidiol, tetrahidrocannabivarina, cannabinol, entre otros. Todos ellos actúan de forma directa en el sistema nervioso y modifican la química cerebral, lo que hace que dejar los porros se vuelva imperativo para recuperar el correcto funcionamiento del mismo.

Fue a partir del siglo XX cuando tanto la posesión como la venta de todo tipo de preparaciones hechas con cannabis comenzaron a considerarse ilegales, por el tipo de efectos que se podían percibir en aquellos individuos que los consumían. Hace algunos años la ONU determinó a través de un estudio que al menos el 5% de la población adulta en el mundo consume marihuana de forma anual, y alrededor del 1% lo hacen a diario, tratándose de millones de personas alrededor del globo que hacen uso de esta droga.

La historia de la marihuana y datos sobre la adicción

Antes de adentrarnos en cuestiones más profundas sobre el uso de la marihuana y la necesidad de dejar los porros y cómo hacerlo, comencemos con algo de historia para saber de dónde provino esta conducta del consumo de marihuana y en qué sociedades comenzó primero.

El cannabis surge en un primer momento en el continente asiático, y para que se den una idea de lo mucho que hace que el hombre hace uso de esta planta en particular existen muestras de que ya desde el año 3 mil antes de cristo los hombres inhalaban el humo de la misma con fines de relajación y otras cosas. Por otro lado, también se han encontrado semillas de cannabis carbonizadas en un cementerio de Rumania, volviéndose evidente de que esta planta y sus componentes también eran utilizados para rituales espirituales. En la India y en Nepal el cannabis se utilizó durante miles de años para diferentes finalidades.

En la sociedad siria también se le dio uso a la planta de cannabis, aunque en este caso esta cultura ya tenía conocimiento de las propiedades y los efectos psicoactivos de la misma. Dentro de sus ceremonias espirituales y religiosas hacían uso de esta droga para alcanzar estados elevados, entre otras cosas. Los chamanes de distintas religiones, incluyendo esta última, quemaban flores de cannabis para inducir a los presentes a un estado de trance y llevar a cabo sus rituales. En China, más específicamente en “Xinjiang”, se han encontrado muestras de hojas y semillas de cannabis colocadas dentro de un recipiente, teniendo los mismos al menos 2800 años de antigüedad. Como verán, esta planta y sus diversos usos datan de hace mucho tiempo atrás.

Datos relevantes sobre el consumo

Algunos análisis e investigaciones llevadas a cabo por expertos han llegado a la conclusión de que cuanto mayor sea la concentración de THC dentro la forma de consumo de cannabis, mayores son los riesgos para la salud que existen. Dejar los porros es fundamental para recuperar el estado natural del organismo y evitar todos los efectos negativos que puedan surgir. A continuación revisaremos con mayor profundidad de qué maneras se consume y se administra el cannabis y el mecanismo de acción de esta droga psicoactiva. Saber lo que la marihuana le puede hacer a nuestra química cerebral puede ser un gran incentivo para comenzar un tratamiento y poder dejarlos

Métodos de consumo y administración

La forma más frecuente en la que se suele consumir el cannabis es a través de las vías respiratorias, pudiendo fumarse de forma regular o bien a través del uso de un vaporizador. También se puede consumir de forma oral, siendo un poco menos nocivo que hacerlo por las vías respiratorias, existiendo en esta última altas posibilidades de que se produzcan desde ataques de pánico hasta delirios.

La marihuana como droga se puede encontrar en distintas formas, siendo la más popular el cigarrillo hecho con flores secas. Por otro lado, también podemos encontrar aceites realizados con esta planta, siendo este un concentrado de la droga diluido con alcohol. Como se imaginarán, en esta última acción los efectos de su consumo serán aún más potentes que en su estado más natural, debido a que el THC se encuentra más concentrado y este es el componente que produce los efectos psicoactivos buscados con el consumo de esta sustancia.

La planta de cannabis se puede consumir de muchas maneras distintas, aunque en la mayoría de los casos se hace a través de inhalación por unos elementos conocidos como “bongs”, tubos pequeños que ayudan a ingresar la sustancia al organismo. Otra manera frecuente es a través de los famosos vaporizadores, que lo que hacen es básicamente calentar los fragmentos de cannabis haciendo que los componentes psicoactivos se evaporen sin quemar la planta. Esta forma de consumo tiene efectos bastante diferentes a los demás, gracias a la modificación química que genera el proceso de evaporación en los componentes psicoactivos de la marihuana.

Como otra alternativa para el consumo, la marihuana suele ingerirse por vía oral. Para hacerlo de esta manera, el cannabis deberá estar lo suficientemente caliente para que se produzca una descarboxilación de los cannabinoides y así se puedan obtener los efectos deseados. La marihuana puede ser introducida al organismo en forma de té, gracias a que el THC tiene propiedades solubles en agua.

La resina, también conocida como “hachís” de manera comercial (que quiere decir hierba seca en árabe) es otra de las formas más populares de consumo de la marihuana. Para obtener hachís lo que se hace es extraer los tricomas de la misma armando bloques secos y cortados que tienen un color bastante oscuro en comparación con otro tipo de formas re preparación. Existe además lo que se conoce como “prensas de marihuana”, bloques de flores de cannabis (o cogollos en la lengua popular) que se prensan agregándoles ciertos aditivos como pegamento. Como se imaginarán, esta última forma de administración en consecuencia de los agregados químicos que posee puede ser altamente tóxico y es una de las maneras más nocivas de consumir la marihuana.
¿Cuál es la forma más habitual de consumo de la marihuana? Sin duda alguna, el cigarrillo armado de forma casera. Para hacerlos se suelen utilizar preparaciones de mezclas de flores y extractos de la planta de marihuana, y se los envuelve en papel de cigarrillo como si de tabaco se tratara. Otros utilizan pipas especiales para marihuana, y como comentamos anteriormente también es frecuente la evaporación para el consumo de esta droga psicoactiva, gracias a que el proceso químico producido potencia los efectos psicoactivos de la marihuana y el cannabis.

Por otro lado, también es frecuente ver que se utilice el cannabis y todas sus partes en el sector gastronómico. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de los brownies espaciales? Lo que se hace es introducir compuestos de la planta procesada en distintas preparaciones y así se obtienen las propiedades alucinógenas y psicoactivas de esta droga en particular. Muchos también disuelven esta sustancia en el café, o en el té como les mencionamos anteriormente en este artículo.

Cómo actúa la marihuana

Una de las cosas que tenemos que saber si vamos a someternos a un tratamiento para dejar la marihuana tiene que ver con el mecanismo de acción de esta sustancia en particular. Muchos creen erróneamente que al tratarse de una planta se trata de un elemento completamente inofensivo y que utilizarlo con fines recreativos es algo positivo.

El primer proceso metabólico del cannabis al ingresar al cuerpo se produce en los pulmones, o bien en el hígado en el caso de que se ingiera de forma oral. El cannabis es rico en 9-carboxi-THC, elemento que cruza la barrera hematoencefálica mucho más rápido que cualquier otro elemento, por lo que su llegada al cerebro y la producción de sus efectos es realmente rápida y expedita, siendo totalmente activo.

Gracias a que se trata de un elemento muy soluble en grasas, el THC se suele quedar adherido y se acumula en los tejidos adiposos del cuerpo, lo que hace que permanezca en el organismo por mucho tiempo hasta que finalmente se diluye naturalmente. Luego del consumo de marihuana, el THC puede quedar en el organismo durante semanas o incluso meses, dependiendo del tipo de cannabis que se haya ingerido y la proporción de sustancia psicoactiva existida en ella. Los especialistas creen que este detalle de la permanencia del THC en el cuerpo tiene mucho que ver con los efectos negativos de la misma, ya que en las neuronas existen membranas lipídicas y muy fácilmente este compuesto nocivo podría quedar adherida a ellas perjudicando así al cerebro.
Si bien hace poco tiempo no se conocía mucha información sobre los efectos y los mecanismos químicos del THC en el cerebro y las neuronas, los investigadores han avanzado considerablemente en este campo. Se confirmó en los últimos años que este compuesto tiene importantes efectos en la química cerebral a través de dos elementos: el CB1 y el CB2, ambos receptores de tipo cannabinoide.

El TH, gracias a las acciones de tipo agonista que generan los receptores de CB1 en el cerebro, parece afectar de forma directa no solo el estado de ánimo sino las capacidades de cognición. ¿Por qué sucede esto? El CB1 inhibe un sistema específico de mensajería cerebral, cualquiera sea la dosis que se ingiera. Por otro lado, el THC produce una mezcla de distintos tipos de efectos, habiendo algunos excitatorios y otros inhibitorios. ¿Qué quiere decir esto último? Que básicamente inhiben la liberación de neurotransmisores de los dos tipos, de manera simultánea. Gracias a esto último, la marihuana produce una vez consumida distintos efectos tanto de sedación como de euforia, de manera simultánea, lo que lo hace una sustancia adictiva por sus efectos.

Efectos del consumo de marihuana

Como les contamos anteriormente, el cannabis contiene una gran cantidad de componentes psicoactivos que modifican la química del cerebro, afectando tanto a la liberación de neurotransmisores inhibitorios y excitatorios de manera simultánea, lo que puede provocar efectos diversos tanto a nivel físico como psicológico. A continuación revisaremos las consecuencias más directas del consumo de marihuana.

Funciones cognitivas perjudicadas

Comencemos por una de las consecuencias más dañinas del consumo de marihuana: la degradación de las capacidades intelectuales. Como la mayoría de los receptores de THC se encuentran en partes del cerebro vinculadas tanto a la memoria, al pensamiento, al placer y a todo lo que tiene que ver con los sentidos, es muy común que cuando se consume esta droga estas capacidades se vean directamente afectadas. La marihuana provoca problemas de todo tipo, como la imposibilidad de pensar y resolver problemas, falta de memoria, y sin duda una disminución considerable en las capacidades de aprendizaje del consumidor. Estos efectos negativos pueden perdurar durante semanas una vez ingresada la sustancia al organismo, e incluso en muchos casos se cree que puede llegar a interferir a largo plazo. Por todos estos motivos, la marihuana se encuentra muy vinculada como uno de los factores del fracaso escolar y universitario de hoy en día.

Imposibilidad para conducir

El cannabis afecta de forma directa a distintas capacidades cerebrales, incluyendo a aquellas que forman parte de las herramientas que una persona tiene para poder manejar un vehículo (como el estado de alerta, la coordinación, los reflejos, la reacción, entre otros). Como se imaginarán, el consumo de marihuana aumenta de manera considerable las posibilidades que existen de que el consumidor pueda tener un accidente de tráfico, por lo que a menos de que se decida a dejar los porros lo mejor es mantenerlo alejado de los coches.

Consecuencias fisiológicas

A nivel físico y corporal, cuando se consume marihuana en cualquiera de sus formas de administración es común que la persona sienta aumento en el ritmo cardiaco, problemas de coordinación, palpitaciones, sentir la boca seca, arritmia, entre otros.

Efectos negativos en los pulmones

El humo de la marihuana funciona de manera muy similar a la de los cigarrillos del tabaco, e incluso cuenta con al menos un 50% más de elementos carcinógenos en su contenido, por lo que se trata de una ingesta más peligrosa que en el caso de los cigarrillos comunes. Quien fuma marihuana habitualmente puede percibir una tos crónica, flemas en la garganta e incluso enfermedades respiratorias y sin duda infecciones en los pulmones.

Motiva a consumo de otras drogas

Está comprobado que la gran mayoría de los que consumen cannabis suelen acompañar esta sustancia con el uso de otro tipo de drogas psicoactivas, siendo el alcohol y la cocaína las más frecuentes. Según algunos especialistas, la marihuana puede llegar a facilitar que se produzca adicción y dependencia hacia otras sustancias, aunque aún no está específicamente ni científicamente definido.

Consecuencias psicóticas

Muchas personas cuando consumen dosis muy altas de marihuana suelen percibir ciertos efectos negativos psicóticos como ataques de pánico, mucha ansiedad, alucinaciones y paranoia.

Los efectos a largo plazo

Si bien aún no existen pruebas específicas de los efectos y consecuencias a largo plazo en el consumo de cannabis, si se ha visto muy frecuentemente en consumidores asiduos la existencia de una enorme falta de motivación y energía, además de una apatía considerable. Lo que sí se ha visto claramente es que la marihuana suele terminar por empeorar cualquier tipo de inconveniente o problema que tenga la persona que la consume, gracias a que altera el estado de ánimo y ayuda a que los sujetos puedan evadir la realidad y así no tener posibilidades de afrontar cualquier problema que puedan tener.
Es muy frecuente ver en quienes se encuentran en recuperación y en tratamiento para dejar los porros que exista un gran arrepentimiento por innumerables oportunidades perdidas en virtud de su adicción y de la apatía que les provocaba el consumo de esta sustancia. Muchos incluso no solo bajaron su productividad laboral sino que además terminaron por abandonarlo. Ni hablar de los efectos negativos en las relaciones personales.

La posibilidad de dependencia

Existe una gran discusión sobre si existe o no un potencial de adicción en el consumo de cannabis, cualquiera sea su forma de administración. En un principio los científicos creyeron que se trataba de un elemento que no generaba dependencia gracias a que no existían síntomas del síndrome de abstinencia, al menos no observables a simple vista. Con el paso del tiempo y con el crecimiento del mercado de esta sustancia, los productores la han hecho mucho más potente que en la antigüedad y la misma ha comenzado a evidenciar algunas señales de abstinencia cuando falta su consumo, como por ejemplo insomnio, ansiedad, mayor agresividad y por supuesto el infaltable deseo por ingresar nuevamente la marihuana al cuerpo. Estos efectos se suelen percibir muy rápido, aproximadamente en 24 horas luego de que se haya consumido la última dosis de marihuana.

Síntomas de consumo de marihuana

¿Cómo saber si alguien que conozco está consumiendo marihuana? Lo cierto es que los síntomas en el caso de esta droga en particular son bastante leves, pero no por eso menos importantes. Debemos estar atentos para actuar ante la aparición de cualquiera de ellos y lograr que la persona afectada consiga dejarlos y encontrar mayor salud y vitalidad en su vida.
La pérdida de interés

Es muy frecuente que las personas que consumen marihuana sientan una enorme apatía y falta de energía por todo. Como les comentamos antes, esta droga lo que hace es liberar una serie de neurotransmisores, siendo muchos de ellos de efecto inhibitorio. Estos neurotransmisores inhibidores lo que hacen es provocar un estado de somnolencia, que en cuanto a gravedad dependerá de la persona en particular y en la dosis ingresada.
Cambio en el estado de ánimo

En virtud de que se trata de una droga psicoactiva, el cambio en la química del cerebro hace que muchas veces la persona fluctué sus estados de ánimo minuto a minuto, pronunciándose mucho más si las dosis son altas.
Ojos muy irritados

Otro de los síntomas que nos puede estar evidenciando una adicción a la marihuana tiene que ver con los ojos irritados y enrojecidos. Es frecuente que quien consume marihuana utilice gotas hidratantes para los ojos muy seguido, para tratar de calmar la molestia. Debemos estar atentos a este signo.
Pérdida de memoria

Ya les contamos que entre los efectos negativos de la marihuana se suele encontrar la pérdida de memoria y los problemas en el ámbito intelectual. Es común que el consumidor frecuente presente lapsos donde no recuerda ciertas cosas, siendo este uno de los síntomas más pronunciados del consumo.
Malas relaciones personales

Este síntoma es compartido entre la mayoría de las drogas psicoactivas. En el afán de concentrarse en su adicción e incluso como consecuencia de la apatía producida por el cannabis, el adicto a la marihuana suele alejarse de sus seres queridos, perjudicando relaciones desde familiares, románticas hasta laborales. Muchos adictos a esta sustancia incluso pierden sus trabajos por falta de interés y por ausencias repetidas, siendo que algunos de ellos hasta pueden presentarse drogados a su jornada laboral perjudicando por completo su situación. Debido a que en muchos casos los adictos a esta sustancia la utilizan como forma de evadir la realidad, es muy frecuente que los problemas que esta persona tenga en su vida se vean empeorados y profundizados por su adicción.

Tratamiento para la adicción a la marihuana

Existen tres cuestiones fundamentales a tener en cuenta cuando se busca un tratamiento para dejar los porros: en primer lugar, se debe llegar a cabo un proceso de desintoxicación que elimine por completo esta sustancia del organismo. En segundo lugar, viene la deshabituación y por último, la reinserción para que el consumidor pueda volver a su vida y a su rutina normal sin problema alguno. Hoy por hoy, no existen tratamientos farmacológicos para este problema en particular, por lo que se aborda de lleno a través de distintas técnicas de terapia para ayudar al sujeto a superar su adicción.

La manera más efectiva de conseguir que una persona pueda alejarse del consumo de la marihuana es abordando la situación de una forma integral con un enfoque en la modificación de hábitos y pensamientos psicológicos. Para eso se utiliza lo que conocemos como “terapia conductual”, habiéndose demostrado como la manera más efectiva par a lograr que una persona se desprenda por completo de sus malos hábitos y de su adicción al cannabis. En muchos casos, la terapia suele combinarse con métodos holísticos como el yoga, la meditación, la acupuntura, y todo tipo de actividades abarcativas que puedan ayudar al consumidor a liberar su mente y su espíritu de su dependencia, además de mejorar su salud integral física.

Dentro de la terapia conductual no solo se ayudará al paciente a comprender y ver los efectos negativos de su adicción a la marihuana, sino que se lo ayudará a modificar la estructura de su pensamiento y a conseguir nuevos hábitos de vida. Se promoverá la autoestima de la persona y se lo motivará a alejarse de aquellos ambientes que lo inciten y motiven a retomar su consumo, haciendo que valore su integridad y se rodee de gente más saludable. Se le darán herramientas para afrontar cualquier síntoma de síndrome de abstinencia, entre otras cosas.

Es fundamental tener en cuenta que en muchas ocasiones una adicción a la marihuana puede estar ocultando diversas enfermedades psiquiátricas y trastornos de todo tipo, por lo que acudir a un profesional será imperativo para solucionar este problema de forma integral, enfocada y efectiva.

Consejos para pacientes que quieran dejar los porros

Existen tres consejos generales que pueden ayudar a un adicto a la marihuana a superar su problema de la mejor manera.
Actitud positiva.
Debe existir un deseo por mejorar su vida y por sobre todo, de recuperar su salud física y mental.
Preparación para la abstinencia.
El síndrome de abstinencia es uno de los grandes enemigos de cualquier adicto a las drogas psicoactivas, siendo que en muchos casos en virtud de él muchos retoman su mal habito y vuelven a recaer. Se deberá preparar al paciente para que pueda afrontar este problema, brindándole todas las herramientas posibles
No desmotivarse.
En caso de recaídas o de que al paciente le cueste llevar adelante el tratamiento, nunca hay que perder de vista el objetivo principal ni desmotivarse por algún inconveniente que hayamos tenido. Se trata de un proceso largo, que requiere esfuerzo y que puede ser superado si se mantiene la mente en la meta principal.