Cuando hablamos de dependencia al alcohol sin duda nos referimos a un fenómeno que no se encuentra tan castigado socialmente como las adicciones a otro tipo de sustancias psicoactivas. Lo cierto es que un alcohólico puede llegar a experimentar consecuencias extremadamente peligrosas en virtud del consumo excesivo de este tipo de bebidas, por lo que si bien socialmente se encuentra aceptado y muchas veces incluso celebrado el consumo de alcohol, los peligros de su ingesta pueden ser inimaginables.

El alcoholismo es, por definición, una drogodependencia que abarca tanto el plano físico como el psicológico, y por ende debe ser tratado con la seriedad que le corresponde. En el artículo de hoy revisaremos en profundidad los temas pertinentes al consumo excesivo de alcohol y cuáles son las mejores formas de diagnóstico y tratamiento para este problema que aqueja a un enorme porcentaje de la población mundial.

Si bien hasta el momento no se conocen causas comunes, existen factores que hacen que se desarrolle el alcoholismo con mayor facilidad, como por ejemplo quienes crecen en hogares donde se fomenta su consumo o incluso donde reside un alcohólico. A este tema lo tocaremos con mayor profundidad más adelante, esperando evacuar todas las dudas que pudieran llegar a tener sobre los factores de riesgo de esta enfermedad. Según especialistas, los alcohólicos suelen desarrollar trastornos psiquiátricos agudos asociados con esta sustancia, por lo que dejar de ingerir alcohol es fundamental.

Lo básico sobre dejar de beber alcohol

El alcohol es, al igual que la mayoría de las drogas, una sustancia psicoactiva. Esto significa que una vez ingerido es muy fácil que pueda llegar a generar dependencia física y psicológica y la persona termine por convertirse en un alcohólico, con todos los riesgos y consecuencias que esto conlleva. Por otro lado, el alcohol además es una bebida que produce cierta tolerancia con su consumo regular, lo que hace que quienes lo toman necesiten aumentar la dosis cada vez más seguido para conseguir los efectos placenteros deseados.

Siendo una de las adicciones más peligrosas en el mundo entero, dejar de beber alcohol es imperativo sobre todo para aquellas personas que tienen mayor predisposición a caer en una situación de adicción. Los efectos negativos son innumerables, les contaremos más sobre ellos más adelante.

¿Por qué dejar de beber ?

Como les contamos anteriormente, las bebidas alcohólicas no solo no son condenadas por la sociedad sino que muchas veces su consumo es celebrado y enseñado como un incentivo para disfrutar de una buena noche. Ahora bien, ¿por qué deberíamos mantenernos alejados de esta sustancia? Cuando el alcohol ingresa a nuestro organismo lo que recibimos es una enorme porción de etanol, elemento que forma parte de la composición de todas las bebidas alcohólicas que se comercializan hoy en día en cualquier mercado. Esta sustancia lo que hace es generar un frenesí a nivel físico y producir una euforia tal, que quien lo consume necesita volver a ingresar más de esta bebida para conseguir el mismo efecto. A través de este mecanismo de búsqueda constante de efectos placenteros se genera en la persona una dependencia, siendo algunos más vulnerables que otros.
Luego de que se produzca la sensación de frenesí y de subida que viene como consecuencia de la ingesta de alcohol, es muy frecuente sentir lo que se conoce como la “bajada”: la persona experimenta desde ansiedad hasta depresión. ¿Por qué se producen estos efectos? Lo cierto es que al tratarse de una sustancia psicoactiva, la misma afecta de forma directa al cerebro y por ende se generan todo tipo de estímulos, desde positivos hasta negativos, experiencia que genera posteriormente la dependencia y la búsqueda constante de la repetición.
Ahora bien, les contamos recientemente que existen algunas personas que son más vulnerables que otras a caer en el alcoholismo. A estos sujetos se los conoce como “partes del grupo de factores de riesgo”. ¿Quiénes tienen mayores posibilidades de volverse adictos al alcohol? Veamos a continuación:

  • La injerencia del sexo y la edad

Existe una mayor predisposición en el sector masculino de desarrollar una dependencia al alcohol, teniendo esto mucho que ver con cuestiones sociales más que nada. En los hombres, el riesgo de caer en el alcoholismo va de un 3% a un 5%, siendo que en el caso de las mujeres este número es solo del 1%. En cuanto a la edad, es más frecuente que el alcoholismo se presente en personas adultas, aunque también hay un gran porcentaje de individuos entrando en la ancianidad que tienen o han tenido algún problema con el alcohol en algún momento.

  • La historia familiar

La herencia tiene una gran influencia en los individuos cuando hablamos de desarrollar alcoholismo. De hecho, según las estadísticas los hijos de padres alcohólicos tienen al menos un 25% de probabilidades de convertirse en dependientes del alcohol como sus predecesores. Esto además de tener que ver con el contexto en el que se vive y las experiencias que los hijos de alcohólicos pueden llegar a percibir, también tiene que ver con el factor genético. De alguna manera, los hijos de personas dependientes al alcohol cuentan con una mayor tolerancia al mismo y en muchas ocasiones no muestran los típicos signos que pueden servir como síntomas de un alcoholismo.

  • La bebida y la adolescencia

Este punto está un poco relacionado con el anterior, ya que en el caso de las personas que viven con algún familiar alcohólico es muy frecuente que comiencen a beber antes de los 19 años con enormes riesgos de volverse adictos. Existe un mayor porcentaje de posibilidades de que un individuo se vuelva dependiente al alcohol si comienza su ingesta en la adolescencia, influenciando también al consumo de otras drogas.

  • Las condiciones sociales y la etnia

Los expertos creen que ciertos grupos étnicos tienen cierta sensibilidad en relación al alcohol. Los asiáticos, por ejemplo, cuentan con un gen inactivo que no les permite metabolizar bien el alcohol. Como consecuencia, presentan efectos adversos y desagradables cuando lo ingieren, lo que hace que en esta sociedad en particular exista una menor predisposición a su consumo.

Consecuencias del consumo excesivo del alcohol

El consumo en exceso de alcohol puede traer al individuo en cuestión una serie de innumerables efectos negativos para su salud, ya sea física, emocional o psicológica. A continuación les contamos algunas de las consecuencias más graves de esta adicción, motivos por los que dejar de beber alcohol se vuelve imperativo y fundamental para una vida saludable.

  • Efectos en el ámbito psicológico

Es frecuente que los alcohólicos experimenten diversas consecuencias en el plano psicológico, desde demencia, psicosis, ansiedad, lapsos muy profundos de ira, depresión, paranoia, celos fuera de control, entre otros. Recordemos que se trata de una sustancia psicoactiva que modifica la química del cerebro, es imprescindible para recuperar el balance psicológico y emocional abandonar esta adicción.

  • Consecuencias físicas

Quienes beben excesivas cantidades de alcohol cuentan con un gran porcentaje de posibilidades de padecer una larga lista de enfermedades y patologías ya que afecta de forma negativa a varios órganos. Es común la aparición de cáncer, problemas y dolencias en el hígado, gastritis, problemas de páncreas, accidentes cerebrovasculares, diabetes, apoplejías, entre tantos otros.

  • Problemas sociales

El alcohólico suele perjudicar también a su entorno, destruyendo sus relaciones familiares e incluso laborales en pos de su adicción. Los efectos en este caso dependerán de la gravedad de las circunstancias, pero es muy común ver como un adicto a esta bebida va de a poco destruyendo todo lo que tiene a su alrededor.
¿Ya se convencieron de la importancia de dejar de beber alcohol? Los efectos negativos de esta adicción son indescriptibles. Pasemos a revisar en profundidad todo lo que sabemos sobre las posibilidades de diagnóstico y tratamiento para esta enfermedad que aqueja a tantos alrededor del mundo.

Diagnóstico para determinar alcoholismo

Los primeros signos que pueden llegar a mostrarnos que una persona está padeciendo de alcoholismo tienen que ver con las respuestas a nivel físico que se producen en virtud y como consecuencia de la supresión de la sustancia, conociéndose este fenómeno como el “síndrome de abstinencia”. Si en nuestro hogar vemos que una persona asidua a beber alcohol en sus breves lapsos de abstinencia presenta síntomas físicos como mareos, vómitos y mal humor, podemos estar ante un adicto. Como se imaginarán, la mayor parte de estas personas suelen negar rotundamente el problema, lo que a veces termina por dificultar los procedimientos y las formas de ayudar a estos sujetos en problemas.
Uno de los problemas con el alcohol es que en ciertas ocasiones la línea entre el alcoholismo y un bebedor problemático no es clara del todo. Existen sujetos que utilizan esta herramienta como forma de palear ciertos problemas en su vida, y están aquellos que lo ingieren sin ningún motivo en particular, volviéndose un hábito extremadamente peligroso. El alcohólico es incapaz de controlar la cantidad de bebida que se ingiere, e incluso la duración de sus sesiones de bebida o la frecuencia en que lo hace. Además, como bien dijimos antes, son personas que niegan rotundamente su adicción, cegados por completo por sus circunstancias y la enorme e imperiosa necesidad de introducir esta sustancia en su organismo. Con el paso del tiempo y cuanto más repetitiva se vuelve la conducta, los bebedores adictos generan una tolerancia que los obliga a perpetuar el hábito de la bebida de manera constante para mantenerse en ese estado de ebriedad que tanto buscan. Como consecuencia, es común que comiencen a tener lapsos en donde pierden la memoria, no recordando absolutamente nada de lo que pasó.

El alcohólico suele comenzar a beber a principios del día, sin importarle cuestiones como el trabajo o su situación familiar. Regularmente suelen ir intercambiando entre bebidas más fuertes por otras más ligeras como la cerveza, pero están constantemente ingiriendo sustancias de este tipo para no perder su estado. Estos sujetos generan una gran inestabilidad a su alrededor, por lo que es muy común que en sus hogares se produzcan distintos tipos de episodios de violencia domestica ya sea contra sus cónyuges o contra sus hijos.
La familia del alcohólico, ya sea por temor o bien por desconocimiento, no siempre termina por acudir a un médico para comenzar el tratamiento del individuo y hacer que logre dejar de beber alcohol.
En cuanto al ámbito médico, a través de una exploración física se puede diagnosticar fácilmente este problema. De todas maneras, en muchas ocasiones los médicos fracasan en este proceso por diversos factores, o bien porque los síntomas no son del todo claros o porque tienen temor de confrontar al paciente que en estado de ebriedad podría volverse agresivo. Es aún más difícil diagnosticar este problema en personas de edad anciana, ya que muchas veces los síntomas del alcoholismo pueden confundirse con los típicos efectos y consecuencias de la avanzada edad. Para que se hagan una idea de lo dificultoso que es hacer un diagnóstico, en un hospital se hallaron 23% de pacientes con problemas de alcohol pero solo el 7% fue correctamente diagnosticado y enviado a tratamiento.

  • Diagnostico selectivo

Si bien les contamos que la forma más frecuente de diagnóstico de alcoholismo se hace a través de pruebas físicas, existen exámenes selectivos que pueden usarse también para verificar si un individuo padece de este problema. Dado que el alcohólico modelo por lo general suele negar rotundamente su enfermedad, estas pruebas están armadas especialmente para que las respuestas que se obtengan no sean directas pero sí relacionadas y vinculadas con la dolencia y que puedan darle al médico en cuestión un aviso y señal de alarma sobre el sujeto. Se trata de pruebas rápidas que no toman más de un minuto y consisten en preguntas que se responden con sí o no. Según los expertos, el 80% de los que responden afirmativamente a las preguntas de la prueba selectiva son luego diagnosticados a través de pruebas físicas como alcohólicos y enviados a tratamiento.

Tratamientos para el alcoholismo

Cuando hablamos de abandonar el alcohol, debemos tener en cuenta que los síntomas d supresión (que bien conocemos como síndrome de abstinencia) suelen aparecer entre las primeras 6 y 48 horas luego de la última bebida consumida. Como se imaginarán, la actividad cerebral que se veía completamente afectada por la ingesta de estas sustancias se revierte de una manera muy brusca, produciendo todo tipo de efectos. Al ingresar en el hospital, al alcohólico se lo suele enviar a una exploración física para determinar si existe algún tipo de dolencia médica que requiera de una revisión más profunda, teniendo que revisarse la presión arterial y el nivel de ritmo cardíaco para descartar problemas graves.
Siendo el objetivo principal el de calmar al paciente y reducir la excitación alcohólica, se les suele dar a quienes ingresan al hospital medicamentos pensados para combatir la ansiedad, compuestos por “benzodiacepinas”. Este remedio, además de bajar la ansiedad, es ideal para reducir los efectos producidos por el síndrome de abstinencia. Hecho esto, el alcohólico quedará en observación durante algunas horas para que los especialistas puedan determinar con qué gravedad se presentará el síndrome de abstinencia.

  • Tratamientos para abstinencias leves

La mayoría de quienes padecen de alcoholismo suelen presentar síntomas de abstinencia que van de leves a moderados: falta de hambre y apetito, insomnio, palpitaciones, agitación y en algunos casos también temblores. En este caso, es muy común que se los trate como pacientes ambulatorios dentro del hospital ya que no requieren de observaciones de mayor complejidad. Una vez finalizado el examen médico, se suele enviar a estos sujetos a su casa con los medicamentos necesarios para combatir la abstinencia, programando una nueva cita de revisión a futuro no muy lejano.

  • ¿Delirium tremens?

En el peor de los casos, una persona con dependencia al alcohol puede llegar a presentar delirium tremens, aunque solo se da en el 5% de los pacientes adictos a esta sustancia. Este problema suele aparecer entre los 2 y 4 días luego de haber consumido su último trago. Los síntomas van desde palpitaciones, alta o baja presión, agresividad extrema, alucinaciones, fiebres, entre otras cosas. El delirium tremens tiene una tasa de mortalidad bastante alta, por lo que es fundamental que estas personas que buscan dejar el alcoholismo y padecen de esto busquen ayuda médica cuanto antes para que se pueda contener la situación y resolver la dolencia. Se les suele administrar ansiolíticos de forma intravenosa para relajarlos, y en el peor de los casos se los debe retener físicamente para evitar autolesiones.

La farmacoterapia y el alcoholismo

Es muy frecuente que los doctores utilicen la farmacoterapia para dos cuestiones relacionadas al alcoholismo: por un lado, para reducir los síntomas de la abstinencia y los efectos de la supresión y por el otro para tratar las crisis convulsivas producto del alcoholismo mismo. Veamos un poco más sobre cada uno.

  • Reducción de efectos de supresión. Es sabido que el síndrome de abstinencia de las drogas psicoactivas puede ser realmente intenso, por lo que la medicina ha tratado a través de la farmacología de ofrecer una solución y un atenuante a esto. A través de las benzodiacepinas se inhibe la excitabilidad que existe entre nervio y célula en el cerebro, por lo que se alivian los síntomas de la abstinencia y se facilita la recuperación y el tratamiento del paciente en cuestión para dejar de beber alcohol. La medicina puede ser administrada al alcohólico ya sea de forma intravenosa u oral, dependiendo de la gravedad del caso en particular. En la mayoría de los casos se les suele prescribir a estas personas con medicinas de acción prolongada como Valium o Libras para que los utilicen una vez hayan vuelto a su rutina diaria.
  • Contra las crisis convulsivas. A este problema consecuencia del alcoholismo se lo suele atacar únicamente con benzodiacepina, como en el caso anterior. Suele combinarse esta sustancia con fenitoína administrada de forma intravenosa, aunque el paciente deberá estar en observación ya que puede reducir considerablemente la presión arterial, deberá vigilarse atentamente su corazón durante el uso de este medicamento en particular. En el caso de que el sujeto presente “delirium tremens”, mencionado anteriormente, se podrán administrar medicinas antipsicóticos como el haloperidol. Esto último será fundamental para evitar el comportamiento agresivo y las alucinaciones que vienen aparejadas con el síndrome de delirium tremens y pueden ser peligrosos tanto para los médicos como para el paciente.

Los tratamientos a largo plazo

Una vez que se ha logrado superarlo, es fundamental que se continúe con tratamientos a largo plazo de mantenimiento y para evitar una recaída y una vuelta a la adicción. Existen estudios que comprueban que muchos de quienes han padecido de una fuerte dependencia al alcohol con el tiempo han logrado controlar su adicción y además volver a beber de manera regular sin caer en lo mismo, pero para esto es fundamental que se tengan en cuenta los tratamientos a largo plazo. De todas maneras es muy difícil determinar qué personas podrán volver a beber alcohol sin recaer en la adicción, por lo que en muchos casos y muchos grupos especializados como Alcohólicos Anónimos recomiendan una abstinencia total a la sustancia.

  • Terapias conductuales. Existen dos formas de psicoterapia que se utilizan como tratamiento a largo plazo para tratar el alcoholismo. En primer lugar tenemos la terapia cognoscitiva conductual y por el otro la psicoterapia de interacción con grupos, que ha demostrado beneficiar considerablemente a quienes están saliendo de este problema. Alcohólicos Anónimos es el grupo de ayuda por excelencia, fundado en el año 1935 y habiendo ayudado hoy en día a millones de personas a atravesar esta adicción. Esta asociación le brinda al adicto una red de apoyo muy profunda y fuerte, empleando reuniones en grupo que están disponibles a diario para que cada uno vaya a contar sus experiencias y a recibir la ayuda de sus compañeros. Su sistema además cuenta con 12 pasos de recuperación, que incluye desde cuestiones espirituales hasta motivacionales de todo tipo. Se utilizan métodos como el rezo o la meditación en caso de los grupos no religiosos, y se trata sin duda de una terapia muy efectiva para ayudar a estos individuos a controlar su adicción y sus ganas de volver a beber.
  • En el caso de las terapias cognoscitivas. Conductuales, se usan otro tipo de estructuras como por ejemplo el didáctico. El adicto recibe distintas instrucciones y se le asignan diferentes tareas para que logre así mejorar sus capacidades para hacer frente a las situaciones de la vida que lo podrán frente a la bebida en más de una oportunidad. Esta terapia apunta a modificar la manera en que las personas y los adictos en particular conciben el alcohol.
  • Prevención. Si bien esto no es específicamente un tratamiento para la adicción en sí, se trata de algo que no podemos dejar de mencionar como una forma de evitar que surjan más casos de esta peligrosa y tan negativa adicción. Las medidas de prevención e información deben comenzar en la adolescencia, siendo que existe una gran posibilidad de que comience en esta edad la dependencia hacia las sustancias de todo tipo. Se les debe recomendar no comenzar a beber hasta la edad adulta, además de fomentar una actitud de responsabilidad ante cualquier tipo de consumo de sustancias. Es fundamental considerar el entorno familiar como forma de prevenir el alcoholismo, tratando de incluir a los padres de los jóvenes en las charlas y en las medidas preventivas. Un joven en un hogar “pro-alcohol” donde está bien visto su consumo excesivo tiene muchas más probabilidades de volverse un adicto, ya sea al alcohol o cualquier otra sustancia y droga psicoactiva.