¿Cuándo se considera que el uso de las redes sociales se convierte en adicción? Es decir, ¿cuál es la barrera que separa lo que se considera uso frecuente y uso abusivo de este tipo de plataformas?

Las nuevas tecnologías y el uso de internet son herramientas relativamente modernas que han pasado a ser instrumentos de uso cotidiano por la población con independencia de la edad, el sexo, la situación socio-económica o actividad laboral o académica. Su uso frecuente esta relacionado con dos parámetros fundamentales:

– La accesibilidad, los aparatos necesarios para conectarse a las redes sociales pasaron de ser los ordenadores personales hasta los modernos smartphones, telefonía inteligente, tablets, portátiles… que están en posesión de cada uno de nosotros o en nuestros entornos cotidianos: domicilios, sitios públicos, cafeterías, pubs, restaurantes o locutorios que nos permiten su uso por precios módicos. Asimismo cada vez existen mejores ofertas de telefonía movil para facilitar las conexiones o la wifi y con un flujo rápido de transmisión de datos que evita la demora en la respuesta en el uso de las redes sociales. Es importante este dato de velocidad pues los estímulos más adictivos son los que provocan activaciones de las áreas de refuerzo con la mínima demora sea el alcohol, las drogas o otras conductas adictivas como la ludopatía.

– La disponibilidad, supone que una persona tenga posesión de tiempo y capacidad de conectarse a las redes sociales. Nuestra experiencia, es que a día de hoy, la persona que quiere conectarse a las redes sociales, dispone de las 24 horas del día para realizarlo, ya que la posibilidad existe y la persona solo tiene que decidir el momento. Tanto estudiantes, como trabajadores, en sus entornos, en el tiempo libre, cuando se está comiendo, por la noche o en vacaciones o en días festivos… Cualquier momento del día a lo largo del año “está disponible la posibilidad”.

Existen diferentes niveles de uso que se podrían clasificar en los siguientes estados. Cada persona debe valorar en la que se siente más identificado:

1. USO ADECUADO: Las redes sociales son usadas de forma espontánea y autolimitada en el tiempo y quedan integradas en la persona. No supone un problema en el día a día de la persona y el uso de la redes sociales supone un instrumento que nos facilita la vida sin un abandono de las responsabilidades y respetando el resto de actividades cotidianas y las horas de sueño, por lo que no existe un malestar personal ni una repercusión a nivel social, ni familiar, ni académica. Es utilizada como una forma de comunicación social de fácil acceso y nos complementa en las relaciones humanas.

2. USO INADECUADO: sería el siguiente escalón de intensidad. En este caso, la persona invierte más tiempo y con más frecuencia del estrictamente necesario para realizar una comunicación virtual sana. En estos casos la persona abandona parcialmente sus responsabilidades cotidianas e incluso horas de sueño y no respeta los entornos de usos (en el entorno laboral si es un trabajador o en clase si es un estudiante, o en la iglesia si acude a misa, o en reuniones sociales con otras personas…). En este estadio no se puede hablar que haya una repercusión, ni un malestar personal importante y con frecuencia la persona que realiza un uso inadecuado se da cuenta porque la gente que lo rodea (amigos íntimos o familiares) le indican que “invierte demasiado tiempo o tiene una excesiva vida social virtual”. Realizar un uso inadecuado de las redes sociales aumenta el riesgo de la adicción pero por sí misma no podemos hablar de que exista un trastorno mental como tal.

3. LA ADICCIÓN: llegados a este punto se traspasa la frontera del uso inadecuado. La conexión a las redes sociales se vuelve frecuente, repetitiva, obsesiva e incontrolable. Lo que inicia la adicción al principio es el frenesí bioquímico de los circuitos cerebrales del placer (áreas cerebrales del cortex prefrontal, cíngulo anterior e hipocampo) y una persona repite esta conducta porque obtiene algún tipo de satisfacción o recompensa positiva; conforme pasa el tiempo y la conducta cada vez se vuelve más repetitiva e incontrolable, la conducta se realiza por inercia y ya no se obtiene tanto placer como al principio. Cuando la persona continúa con la adicción a las redes sociales, llega un momento en que ya no es capaz de frenar la conducta adictiva porque le genera un importante malestar a nivel personal, y la repetición se vuelve irrefrenable para evitar los denominados “refuerzos negativos” como es la ansiedad, miedo, insomnio, irritabilidad, obsesividad… Síntomas que aparecen cuando la persona no está conectada en la red.

4. CONDUCTA REPETITIVA SECUNDARIA A OTRO TRASTORNO MENTAL: en estos casos el uso repetitivo y patológico de las redes sociales forma parte de una constelación de síntomas y signos que forman parte de un trastorno mental  grave. Es frecuente encontrar personas con adicción al juego (ludopatía) que utilizan las redes sociales como plataformas para usar juegos de azar o máquinas tragaperras o de apuestas virtuales. En otros casos existen personas con TRASTORNO PSICÓTICO DE PERSECUCIÓN que utilizan de forma incesante las redes sociales para denunciar que están siendo perseguidos dentro de su realidad imaginaria de naturaleza psicótica. En otros casos, las personas que padecen un TRASTORNO MANIACO dentro de la hiperactividad, euforia e hipersociabilidad pueden tener conductas excesivas y patológicas en las redes sociales.

Al intentar definir “cual es la barrera que define el uso abusivo, patológico o adictivo” se puede decir que es el malestar y sufrimiento personal que puede aparecer cuando la persona no tiene acceso a las redes sociales y que desemboca en síntomas psicológicos, siendo los más frecuentes la preocupación, ansiedad, obsesión, irritabilidad, alteraciones del sueño-vigilia con disminución de horas de descanso y esto genera una repercusión en el funcionamiento cotidiano de la persona, tanto a nivel relacional (familia o amigos) como ocupacional (académicos en caso de estudiantes o laborales en caso de trabajadores) aunque sea una repercusión leve. Llegados a este punto se puede decir que esa persona está en riesgo de que el uso de las redes sociales le pueda provocar una alteración psicológica o una adicción.

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