El embarazo y la lactancia son dos de las etapas más delicadas y con mayores repercusiones en el bebé en relación con el consumo de drogas por parte de la madre. Se ha comprobado en numerosas investigaciones que las reacciones de los bebés de hasta 12 meses están muy influidas por el comportamiento de los padres, en especial de la madre, y altibajos bruscos en sus reacciones causan ansiedad, nerviosismo, inquietud, problemas de sueño y pérdida de apetito en los pequeños.

Aunque resulte duro pensar en casos de madres que consumen drogas durante el embarazo o la lactancia, el Dr. Augusto Zafra, psiquiatra y director de la Clínica IVANE, situada en el Hospital Nisa Aguas Vivas, “es un hecho que no se puede obviar, si tenemos en cuenta que en los últimos años se está produciendo un incremento en la incidencia y en la prevalencia de la mujer en referencia al consumo de sustancias y las adicciones, y que en la mayoría de estos casos ocurren en la edad fértil de su ciclo vital”.

En este sentido, afirma el psiquiatra, encontramos por una parte, casos de madres que consumen drogas durante el embarazo y la gestación por diversas causas:

  1. Por el propio desconocimiento del hecho de estar embarazada hace que muchas mujeres consuman drogas hasta que se dan cuenta de su estado, momento en el que pueden detener el consumo. No obstante, el haber consumido durante los primeros meses de gestación les expone a una enorme posibilidad de que el feto sufra alteraciones en el desarrollo y la maduración, existiendo mayor probabilidad de complicaciones durante el embarazo, el parto y en los primeros años de desarrollo tras el nacimiento.
  1. A la imposibilidad de dejar de consumir. Hay otros casos en los que el consumo durante el embarazo responde simple y llanamente a la imposibilidad de dejarlo, debido a que se sufre una fuerte adicción establecida desde tiempo atrás y la persona es incapaz de dejar la droga ni siquiera en estas circunstancias.
  1. Estados de ansiedad desbordante después del parto. Se dan casos que, en cambio, presentan un esquema distinto a los anteriores. Se trata de madres que previamente al parto no han presentado problemas de consumo o adicción, pero una vez dan a luz, y ante la etapa de lactancia y crianza inicial del hijo/a pueden verse desbordadas. Inseguridad como madres, falta de ayuda, aumento de obligaciones y tareas, pérdida de tiempo libre, exceso de responsabilidad asumida… se trata de factores que pueden llevar a la madre a sufrir un estado de ansiedad, ante la cual puede optar por el consumo de sustancias, frecuentemente relajantes, como el alcohol o el cannabis para tratar de mitigar todo o parte de ese estrés, y en otros casos, sustancias más activadoras como la cocaína para mantener ese estado de alta exigencia y potenciar los efectos euforizantes cuando el ánimo no es del todo estable.

En este caso, los bebés se ven igual de afectados por el consumo, aunque por vías distintas. En la lactancia, según Zafra, “si la madre da el pecho a su hijo/a, le transmitirá a través de la leche materna parte de la sustancia activa de abuso, con lo que ese bebé estará viéndose expuesto a la droga desde su más temprana infancia, con lo que podrá desarrollar un potencial de adicción mayor en la edad adulta”.

Pero otro de los problemas del consumo post-parto es “la alteración de la conducta de la madre debido al consumo de la droga, que se verá afectada por cambios de humor constantes y a veces bruscos, frecuentes reacciones de irritabilidad, enfados, ansiedad y depresión más pronunciadas… – indica el doctor- comportamientos que repercutirán de forma inevitable en el bebé, que no es ajeno a esos cambios de ánimo y reacciones negativas de su madre”.

Según puntualiza el Dr. Zafra dar a conocer esta realidad es importante para prevenirla, ya que dejar de hablar de ciertos tabús no hace que desaparezcan. La concienciación de los efectos de esta práctica, cada vez más habitual, es la mejor prevención.

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