Las demencias constituyen un importante problema de salud pública que ha sido acrecentado por el progresivo envejecimiento de la población mundial.

La demencia se puede definir como la pérdida psicoórgánica de habilidades cognitivas y que se traducen en una pérdida de funcionalidad, si bien ¡, conforme el cerebro envejece exista una mayor posibilidad de este proceso neurodegenerativo, esta circunstancia no es fundamental. En este sentido, términos como demencia senil a día de hoy han quedado antiguos y obsoletos, ya que existen identificados de manera más precisa la cualificación del deterioro cerebral.

Las perspectivas de enlentecimiento del progreso del deterioro cognitivo de algunas demencias, mediante el uso de psicofármacos, esta dando pie a un actitud más optimista que nunca en el futuro del tratamiento de las demencias. Aunque supone la piedra angular del tratamiento médico de la demencia, debe ir acompañada de medidas sociales y ambientales.

Dentro de las medidas multidisciplinares que han de incluirse en el tratamiento de los pacientes con demencia, están aquellas que se ocupan de modificar el entorno del paciente y favorecer la acción de su cuidador en el entorno familiar. Así, han de tomarse medidas simples que garanticen la seguridad del paciente, reduciendo al mínimo la aplicación de medidas restrictivas: evitarse las caídas, el uso de fuego o tabaco sin supervisión para evitar incendios, la deambulación fuera de la casa, etc. El entorno debe estar bien señalizado facilitando así la independencia del paciente; debe haber un ambiente agradable y a la vez estimulante para la persona.

Otro de los aspectos importantes que ha de tenerse en cuenta en el tratamiento del paciente es la atención a sus cuidadores proporcionándoles apoyo emocional y buena información. Resulta de utilidad para el cuidador tanto el conocimiento de las redes locales de apoyo y grupos de cuidadores como la aportación de ayuda social y económica necesaria mediante la intervención del asistente social. Necesitan apoyo emocional, ya que pueden desarrollar cuadro de ansiedad o depresión que han de ser reconocidos por el especialista.

Conforme avanza la enfermedad se hace necesario la intervención de los distintos servicios de salud comunitarios (médico de atención primaria, enfermería, asistente social) y los servicios de salud mental (ambulatorio, psiquiatría domiciliaria, hospital de día), favoreciendo el desarrollo de labores de tratamiento farmacológico bien controlado y terapias psicológicas.

De forma inexorable, cuando el grado de sindrome demencial ese sitúa en los estadios finales, habrá de valorarse de forma individualizada la ubicación del paciente en una residencia de ancianos con personal especializado o incluso la hospitalización, que debe, no obstante, estar restringida al tratamiento de enfermedades concurrentes no solucionables a nivel ambulatorio.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Jose Maria Marco. Psicólogo de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.
Centro de desintoxicación Valencia. Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.