Durante el ciclo vital, los seres humanos pasamos por diferentes periodos asociados a cambios tanto físicos, sociales o psicológicos. Uno de los mayores cambios vitales es la entrada en la tercera edad. Esta etapa viene asociada normalmente a problemas a nivel físico como dificultades de movilidad, etc. Pero también es importante tener en cuenta que se trata de una transición con repercusiones psicológicas importantes.

Se nos plantean distintos desafíos como podría ser la jubilación, la disminución del núcleo familiar, etc. Estas situaciones son frecuentemente enfrentadas con cierto nivel de ansiedad, pero si sobrepasa dicho nivel puede llevarnos a padecer un trastorno psicológico o psiquiátrico que precisa tratamiento en salud mental. Sería el caso del TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA, que junto con las FOBIAS ESPECÍFICAS, es el trastorno más frecuente en esta franja de edad.

El TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA se caracteriza por una preocupación excesiva y continua sobre una amplia gama de situaciones que la persona percibe como amenazadoras cuando en realidad no lo son. Se acompaña de síntomas como tensión muscular, alteraciones del sueño, dificultad de concentración, inquietud, etc. siendo afectadas las actividades diarias de las personas que lo sufren, además de experimentar malestar físico y emocional. Al trabajar con este tipo de pacientes es esencial tener en cuenta ciertas particularidades en cada uno de los componentes implicados en el Trastorno:

  1. Componente fisiológico (cambios en el organismo: sudoración, hiperventilación, etc) es el que mayor preocupación genera. Esto se debe a la confusión que experimenta el paciente entre los síntomas de la patología y los cambios físicos propios de la edad. Por ello se aconseja un mayor hincapié en el diagnóstico diferencial, sobre todo en relación a trastornos de corte psicosomático. A nivel de tratamiento se recomienda el uso del ejercicio ligero y el entrenamiento en técnicas de relajación para mitigar estos síntomas.
  2. Componente cognitivo hace referencia a la preocupación excesiva anteriormente mencionada. Con el tratamiento se busca que el paciente sea capaz de integrar en su esquema mental los acontencimientos ocurridos ya sean cotidianos o cambios bruscos en el estilo de vida.
  3. Componente conductual. Pueden observarse cambios en el estilo de afrontamiento, agresividad, apatía o fatigabilidad que conlleva riesgo de aislamiento social. Se trabaja con el paciente en la búsqueda activa de apoyo y comprensión del entono, el enfrentamiento a los problemas de forma asertiva y en la incorporación de actividades agradables como el descubrimiento de nuevas aficiones, intentando así mantener el mayor nivel de autonomía posible.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental. Hospital Valencia al Mar

Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia. Hospital Aguas Vivas