Si bien puede que se trate de un hábito socialmente aceptado en la mayoría de los casos, el consumo en exceso de alcohol puede resultar tan o más agresivo que otro tipo de drogas psicoactivas. En el artículo de hoy, revisamos algunos aspectos fundamentales sobre el alcoholismo y sus distintos tratamientos.

Alcoholismo y el mejor tratamiento para abandonarlo

Antes de adentrarnos en todos los aspectos básicos e imprescindibles del consumo en exceso de alcohol comencemos con un marco de referencia teórico que podría resultar útil a todos nuestros lectores. Cuando hablamos de alcoholismo nos referimos a un padecimiento que produce en la persona una necesidad imperante de consumir alcohol, lo que genera a su vez una fuerte dependencia. El síndrome de abstinencia funciona como en la mayoría de las drogas psicoactivas, generando distintas consecuencias a nivel físico cuando se frena la ingesta.

Características de un alcohólico

Para identificar cuando nos encontramos ante una persona que sufre de problemas de alcoholismo podemos tener en cuenta algunas de las características básicas que suelen reunir quienes padecen de este tipo de adicción, algunas de las cuales ya hemos nombrado con anterioridad:

Mayor confianza y soltura

Por lo general las personas que recaen en el alcohol suelen ser individuos retraídos, con complejos y bastante tímidos. A través de esta sustancia suelen sentirse con mucha más confianza en sí mismos, por lo que si nos encontramos con una persona de estas características que está bebiendo más de lo normal podríamos estar ante un alcohólico.

Incapacidad de frenar

Quienes son adictos al alcohol tienen, como en prácticamente todas las drogadicciones, una enorme imposibilidad de frenar su ingesta y una total incapacidad de auto control sobre la sustancia que los domina. El hecho de beber de más hace que su cuerpo genere una cierta tolerancia, por lo que día a día necesitara de una ingesta mayor para lograr los efectos deseados.

Momentos inoportunos

Este punto tiene una fuerte relación con el anterior. En virtud de su incapacidad de frenar el impulso de beber, es común ver a un alcohólico beber en momentos totalmente inoportunos donde no debería hacerlo, aun cuando tiene responsabilidades y cosas importantes que hacer. Debido a su falta de autocontrol, estos individuos suelen beber en dónde sea y cuando lo necesiten. Debemos prestar atención a nuestro entorno para identificar a este tipo de sujetos.

Fuerte síndrome de abstinencia

Un alcohólico suele sufrir un fuerte síndrome de abstinencia cuando se aleja de su adicción por unos días, incluso algunas horas en el peor de los casos. Prestar atención a nuestro entorno en busca de señales que puedan llegar a mostrar que una persona está pasando por un síndrome de abstinencia alcohólico puede ser una buena manera de comenzar a tratar este problema en particular.

Problemas de memoria

Siendo el alcoholismo una enfermedad progresiva, las lagunas mentales que se producen luego de una borrachera irán en aumento y durarán mucho más tiempo con el pasar de los días y con la profundización de la adicción. Como se imaginarán, esto puede acarrear todo tipo de problemas físicos y mentales.

Sentimiento de culpa

Es muy frecuente en una persona alcohólica la aparición de episodios de culpa por su vicio, de aceptación de su problema y de sensación de gran frustración. Esto hace a su vez que para palear estos sentimientos desagradables, el individuo vuelva a beber buscando allí un refugio y una sensación de alivio.

Diferentes formas de alcoholismo

Si bien las características que puede presentar un alcohólico son bastante similares entre sí, existen dos formas distintas en las que se puede manifestar este tipo de adicción. Veamos un poco más a continuación:

  • Tipo o grado 1
    Este grado de alcoholismo es el más frecuente en las personas de edad adulta. En este caso, es común que existan etapas de consumo con épocas de abstinencia que variarán en duración según la persona en particular. Estos días de abstemia suelen ir reduciéndose cada vez más a medida que se profundiza la adicción, terminando el individuo por volverse dependiente a la sustancia y convirtiéndose en lo que conocemos como un alcohólico, pudiendo desarrollar desde problemas hepáticos hasta mentales.
  • Tipo o grado 2
    Grado de alcoholismo característico en inidividuos en la adolescencia, y se suele ver asociado con personas problemáticas. En este caso no existe un aumento progresivo del consumo de alcohol como en el anterior, pero la adicción a la sustancia se encuentra presente. Según ciertos estudios, esta conducta se relaciona con una menor existencia de la enzima oxidasa en el organismo de este tipo de personas, lo que hace que se produzca menor cantidad de serotonina, sustancia natural relacionada al funcionamiento del sistema nervioso simpático.

Síntomas

Las adicciones suelen presentar ciertos síntomas en los individuos que deberían poner automáticamente en alerta a su entorno. Entre ellos existen algunos que debemos tener en cuenta y en caso de percibirlos, acudir de forma inmediata a un profesional que pueda brindar el tratamiento adecuado.

  • Los alcohólicos suelen beber solos, evitando compartir este hábito en fiestas o encuentros.
  • Estas personas siguen consumiendo alcohol, aun cuando esto afecte a su trabajo o a su desempeño familiar.
  • Es frecuente observar violencia en una persona alcohólica mientras esta bebiendo.
  • Cuando se les pregunta acerca de su problema con la bebida, suelen volverse agresivos.
  • No pueden dejar de ingerir alcohol, tienen una imposibilidad total de frenar este hábito.
  • El alcohólico tratará de conseguir bebida de cualquier manera, por lo que no es raro verlos cometiendo actos que no harían en su sano juicio.
  • Suelen abandonarse por completo, deja de importarles su imagen y comienzan a sentirse mal cuando no pueden beber.
  • En el peor de los casos, se puede notar que los individuos adictos al alcohol tiemblan cuando pasan mucho tiempo sin beber.

Por vía psicológica

Entre las tantas formas que existen hoy en día para el tratamiento, las vías psicológicas suelen estar entre las más efectivas. Dentro de estos métodos a su vez podemos encontrar diferentes ramificaciones. Las más importantes son:

  • Terapia grupal 

Esta técnica se basa en el empleo de habilidades sociales y de profundización de vínculos para lograr solucionar el problema. Dentro de esta terapia, se simulan ciertas situaciones y se ayuda a las personas que participan de la misma a tratar de aprender a resolverlas.

  • Grupos de apoyo

Sin duda es el método más popular y todos conocemos el famoso grupo de “Alcohólicos Anónimos”. Se trabaja en un contexto grupal donde se comparten experiencias y quienes participan de ellos suelen utilizar estas terapias para aprender a manejar distintas situaciones de riesgo valiéndose de las herramientas que se les otorgan allí.

Otros tratamientos

Además de lo mencionado, existen otros métodos que se suelen utilizar como complemento para solucionar este problema y ayudar a los individuos a superar su adicción por el alcohol.

  • Desintoxicación. Este sistema se utiliza en aquellos casos en los que la persona ya se encuentra bajo intoxicación aguda por el consumo de alcohol. Lo que se hace básicamente es resguardar al paciente en un ambiente tranquilo y oscuro, suministrándole en caso de estar lucido mucho líquido con azúcar. Vía intravenosa se le debe administrar al paciente suero tanto fisiológico como glucosado para tratar la hipoglucemia producida por el exceso de alcohol. Para tratar el síndrome de abstinencia, se suele utilizar lo que se conoce como “vitaminoterapia”, administrándole al adicto complejos vitamínicos de distintas características.
  • Terapias de aversión. En este tipo de sistema se utilizan drogas que lo que hacen es interferir en la forma en la que el organismo metaboliza el alcohol, por lo que se generan efectos físicos muy desagradables produciendo repugnancia por parte del adicto. Durante y 2 semanas después de finalizado el tratamiento, cada vez que la persona ingiera alcohol estará generando la aparición de estas consecuencias que le producirán malestar.
  • Tratamiento conductual. A través de este tratamiento se buscará modificar aquellas conductas que hacen que la persona termine por ingerir alcohol, atacando de forma directa aquellas cuestiones internas que llevaron al individuo a comenzar con este habito tan destructivo.