Los teléfonos móviles son indispensables en la vida cotidiana de la mayoría de personas del mundo, depositando allí información muy valiosa que puede servir tanto en el ámbito laboral como en el tiempo de ocio.

A pesar de que el uso del teléfono móvil tiene muchas ventajas, también tiene grandes consecuencias que repercuten en la salud de la persona. Una de las poblaciones más vulnerables por este movimiento son los adolescentes. Se calcula que la persona promedio puede llegar a revisar su teléfono alrededor de 150 veces al día. 

el 73% de los adolescentes en Estados Unidos tiene un teléfono móvil o acceso a uno, el 96% revisa todos los días internet.

La conducta compulsiva que existe a la hora de usar internet o el teléfono móvil se relaciona con cambios químicos en el cerebro, concretamente con una mayor actividad de los neurotransmisores, al igual que existe en otros tipos de adicción. Esta obsesión por el móvil, conlleva una mayor actividad en las regiones relacionadas con los sistemas de recompensa, el control de la inhibición y la regulación del estado de ánimo. Estas regiones también se relacionan con la adicción y con el sistema de recompensa.

La técnica de neuroimagen llamada ERM (Espectroscopia Resonancia Magnética) se ha utilizado para conocer mejor el funcionamiento cerebral de adolescentes en los que se ha evaluado que su comportamiento con estas herramientas les sitúa en rango de padecer una adicción a internet o al móvil y se ha encontrado que, en comparación con adolescentes normales, los que presentaban una adicción tenían niveles mas elevados de GABA (ácido gamma aminobutírico), encargado de inhibir o ralentizar las señales cerebrales.

Además, el uso del teléfono móvil puede provocar alteraciones en esta área que se relaciona con la adicción, la depresión o la ansiedad. A su vez, otros estudios revelaron que los adolescentes con adicción al teléfono móvil tenían mayores tasas de ansiedad, depresión, problemas en el control de impulsos y trastornos del sueño. Los estudios también muestran que después de que los adolescentes hubiesen asistido a terapia para tratar la adicción, los niveles de GABA disminuyeron o volvieron a sus niveles normales.

A tenor de lo expuesto, se podría decir que el uso de los teléfonos móviles está teniendo un impacto sobre la persona y produciendo cambios cerebrales similares a la adicción. Los padres de los adolescentes tienen un papel importante a la hora de supervisar el uso del teléfono, ya que se deberían consensuar normas saludables mediante el control de estos estímulos, buscando una equilibrio para evitar comportamientos compulsivos y adictos de estas nuevas tecnologías.