10 tipos de fobias raras

10 Tipos de Fobias Raras

Una fobia es un temor a situaciones, acciones, objetos o seres vivos que, a priori no serían considerados como peligrosos y que la mayoría de las personas no encuentran desagradables o molestos. En este artículo te explicaremos más acerca de las fobias raras.

El miedo es algo inherente en el ser humano y el mundo animal. Es una reacción natural, una experiencia adaptativa ante situaciones u objetos que implican un peligro potencial.

Hay miedos que a determinadas edades pueden ser considerados como normales y que, conforme la persona crece, van desapareciendo y por tanto no requieren ningún tratamiento o abordaje específico.

Cuando un miedo se da ante situaciones u objetos que no suponen un peligro ni tampoco forman parte de los miedos evolutivos, nos encontramos ante un estado mental que ya no es adaptativo, pudiendo afirmar que se trata de una fobia.

En esta situación, se recomienda buscar ayuda sanitaria profesional para un correcto enfrentamiento y tratamiento a dicho miedo.

Algunas de estos miedos son más frecuentes en la población general que otros, siendo algunas de estas fobias raras totalmente inusuales.

Tipos de Fobias Raras

Fobia específica

Como bien indica su nombre, una fobia específica ocurre cuando existe un miedo a algo determinado, es decir, a un objeto o situación específica. Las más comunes son:

Fobia a animales 

En esta categoría podríamos encontrar como ejemplos las siguientes: aracnofobia (arañas), cinofobia (perros), murofobia o surifobia (ratas y ratones), entomofobia (insectos), ailurofobia (gatos), bufonofobia (sapos), equinofobia (caballos), escolequifobia (gusanos), lepidopterofobia (mariposas), ofidiofobia (serpientes), etc.

Fobia a entornos naturales

En este caso estaríamos hablando de miedo a situaciones que están relacionadas con la naturaleza como, por ejemplo, astrafobia (rayos), brontofobia (tormentas), acrofobia (alturas), hidrofobia (agua), tanofobia (sol), cremnofobia (precipicios), pluviofobia (lluvia), etc.

Fobia a sangre, inyecciones o heridas

Son más comunes en nuestra sociedad. Tienen también algunos nombres específicos, denominándose, por ejemplo: la fobia a la sangre, hematofobia; la fobia a las agujas, belonefobia; la fobia a las inyecciones, tripanofobia y a las heridas o lesiones, traumatofobia.

Fobias situacionales

Estarían relacionadas con determinadas situaciones como, por ejemplo, tener que montar en una ascensor o avión (aerofobia), fobia a tener que estar en espacios cerrados o abiertos, etc.

Otro tipo de fobias

Además de las anteriores, se pueden presentar otro tipo de fobias raras, como, por ejemplo: cibofobia (comida), ecofobia (hogar), katagelofobia (ridículo), politicofobia (política), triskaidekafobia (número 13), venustrafobia (mujeres), coulrofobia (payasos), fagofobia (atragantamiento), etc.

Fobia social o trastorno de ansiedad social

En este caso las personas tienen un miedo intenso a exponerse a un tipo o más de situaciones sociales determinadas.

Agorafobia

Las personas que lo sufren pueden tener miedo a: usar el transporte público, estar en espacios cerrados, estar entre muchas personas o estar fuera de casa sin compañía.

Fobias más raras

Falacrofobia, miedo a los calvos o a quedarse calvo.

Es un trastorno provocado por un miedo muy intenso y excesivo a que se nos caiga el cabello y hasta por ver a alguien que sufra de alopecia.

Este temor descontrolado genera ansiedad, y puede afectar a nuestras interacciones sociales.

Además, la  publicidad sobre pérdida de cabello o los comentarios de otras personas sobre este tema, pueden también desencadenar el malestar.

¿Quién la padece?

Esta fobia rara es más característica de los hombres, pero también puede afectar a otros géneros.

De esta forma, una persona que sufre este trastorno tiende a obsesionarse, comprobando continuamente a través de rutinas cómo es su salud capilar, o sintiendo temor a mirarse en el espejo por si hay algún cambio en la densidad o calidad de su pelo.

En casos más extremos hasta se puede percibir la realidad de forma alterada, teniendo una distorsión de la imagen corporal como sucede con los trastornos de la conducta alimentaria.

Así, se puede creer con firmeza que se está perdiendo el cabello y hasta detectar zonas calvas sin que esto suceda de forma objetiva.

Origen de la falacrofobia

El origen de esta fobia rara puede ser múltiple. Sin duda está muy relacionada con la importancia que le damos al aspecto físico.

La calvicie, aunque cada vez menos, se asocia con envejecimiento y debilidad, por lo que está muy alejada del canon de belleza predominante.

El miedo a perder el atractivo, a no gustar o a ser rechazado por los demás puede estar detrás de la falacrofobia. También puede esconder traumas infantiles relacionados con personas calvas.

Tratamiento

Como con cualquier miedo irracional o incontrolable, es altamente recomendable consultar a un profesional para intentar mejorar la situación.

En estos casos suele aplicarse la terapia de exposición, siendo esto un enfrentamiento progresivo a la situación ansiógena, en este caso a la calvicie, para ir reduciendo la ansiedad de forma regulada y con acompañamiento terapéutico.

Además, son utilizadas otras terapias como la cognitivo conductual, en la que se busca ayudar al paciente a entender las causas del temor y alcanzar respuestas adaptativas a las sensaciones y emociones que aparecen.

También pueden llegar a ser empleadas técnicas de relajación, o precisar de tratamiento ansiolítico en algunos casos concretos.

Cabe tener en cuenta que las soluciones a la falacrofobia deben ser personalizadas, ya que las razones detrás del trastorno suelen variar entre pacientes.

Coulrofobia, miedo a los payasos

Dentro de las fobias más peculiares debería incluirse una bastante extravagante e irracional: la coulrofobia o miedo a los payasos.

Origen de la coulrofobia

Nuestro miedo a los payasos puede desatarse por diversas razones, por ejemplo, por una experiencia previa negativa.

Así, si en la infancia, alguien nos asustó usando un traje de payaso, es posible que esto pueda tener un efecto a posteriori, originando un temor a raíz de lo que recordamos y los estímulos que tuvimos previamente.

También podría darse, al igual que otras fobias raras, por haber visto un retrato en el cine de dicha figura de una forma siniestra (por ejemplo, el payaso, “It” de Stephen King, o el Joker de Batman).

Esta fobia rara también puede tener una base psicológica algo más compleja, siendo una de ellas “Lo Ominoso o Lo Siniestro”, definiéndolo como aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo antiguo y lo familiar.

De ese modo, se explica que algo muy conocido, como el rostro de un payaso puede provocar una reacción ambivalente, generando una sensación inquietante que cause rechazo debido a percepciones subconscientes.

¿Existe una explicación biológica para la desconfianza hacia los payasos? Esto tendría que ver con la visión de expresiones faciales desconcertantes o comportamientos inesperados.

Algunos psicólogos y antropólogos afirman que las imágenes de payasos desencadenan algunas de nuestras respuestas emocionales universales negativas a ciertos estímulos sociales.

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia, fobia a las palabras largas o complejas.

El mundo está lleno de eventos que han podido dejar una marca en nuestra vida.

En los casos de las fobias raras, existen situaciones que nos producen un miedo apabullante e irracional, que alteran nuestra estabilidad y forma de vivir.

Una de ellas, una rareza en sí misma, es la hipopotomonstrosesquipedaliofobia, el miedo a las palabras largas.

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Aunque el nombre de tal fobia parezca una broma de mal gusto, las personas que la padecen viven esta situación como un verdadero sufrimiento.

Esta larguísima palabra está compuesta por una variedad de palabras de origen griego: «hipopoto»(grande), «monstro»(monstruoso), «sesquipedali»(pie y medio, que se refiere a palabra larga) y «phobos»(miedo).

Dada su extensión, para poder abreviar y decir esta palabra en una conversación se le llama esquipedalifobia.

Las personas con miedo a palabras extensas y complejas también suelen compartir miedo a palabras que suenen inteligentes o cultas.

El miedo irracional recae en la creencia de que, si no se puede pronunciar este tipo de palabras correctamente, las demás personas se burlarán de ellas y las tacharán de incultas o incluso inferiores.

Por tanto, las personas que padecen esta fobia rara, no utilizan palabras poco frecuentes en sus conversaciones del día a día, y en los casos en que este tipo de palabras están presentes (en sesiones universitarias, charlas médicas, técnicas, etc.), suelen evitar la participación y muestran grandes síntomas de ansiedad.

Xantofobia, miedo al color amarillo

La xantofobia (del griego “xanthos”; amarillo y “phobos”; miedo) es el miedo irracional y excesivo al color amarillo.

Origen de la xantofobia

En la cultura popular existen ciertos mitos y supersticiones con respecto a varios fenómenos y objetos.

Amuletos, rituales y costumbres varias se asocian a tener buena suerte, pero también existen elementos que creemos que nos van a traer infortunios, y entre ellas tenemos la creencia popular de que el amarillo puede darnos mala suerte.

Al miedo irracional y extremo al color amarillo se le conoce como xantofobia y, si bien es una fobia un tanto debatible, tiene su sentido teniendo en cuenta como en la cultura occidental vemos a este color como algo malo. A continuación, veremos en qué consiste este tipo de fobia rara.

¿En qué consiste la xantofobia?

En base a esta definición, se puede entender como conducta xantofóbica el rechazar cualquier objeto o sustancia que tenga como propiedad llamativa ser de color amarillo, además de evitar usar en la vida diaria cualquier cosa que tenga ese color.

Es difícil considerar a la xantofobia como un trastorno mental real.

Para ser uno, concretamente una fobia rara específica, debería cumplir los criterios diagnósticos propios de este tipo de condiciones psicológicas, criterios que podemos encontrar en manuales de referencia como el DSM-5 y la CIE-11.

En ambos sistemas diagnósticos se destaca que las fobias no implican únicamente que la persona sienta un gran miedo hacia un estímulo en concreto, en este caso el color amarillo, sino que además la conducta de evitación asociada interfiere de forma significativa en su vida diaria.

Somnifobia, fobia a dormir

El sueño es necesario para nuestro organismo, necesitamos dormir a diario.

Durante las horas de sueño nuestro cuerpo descansa tanto mental como físicamente. Aun así, existen muchas personas que sufren una modalidad de insomnio llamada somnifobia.

Al temor a conciliar el sueño, una de las más inusuales fobias raras, se le puede conocer con distintos nombres como, hipnofobia, somnifobia, oneirofobia o clinofobia.

Las personas con somnifobia tienen temor a que algo terrible les pueda pasar mientras están durmiendo, como dejar de respirar. Asimismo, incluye el miedo a descansar en la cama o dormir en cualquier horario o contexto.

Aunque puedan saber que realmente no corren ningún peligro, la ansiedad termina por causarles insomnio, pues su intención será no dormir durante la noche.

Algunas personas asocian la acción de dormir con desfallecer o incluso caer en cierto tipo de locura, por la creencia que los sueños son más bien delirios o vivencias sobre las que no tienen control.

Los pacientes que sufren de este trastorno comienzan a mostrar un deterioro franco en su salud emocional, física y mental como consecuencia de las noches que pasan en vigilia.

Somnifobia e insomnio

¿Existe alguna diferencia entre somnifobia e insomnio? A pesar de que una persona con miedo a dormir sufre muchos de los síntomas del insomnio, son dos conceptos diferentes a tener en cuenta.

Por un lado, la somnifobia es un trastorno de ansiedad y se trata de un temor que impide que las personas duerman incluso cuando están cansadas.

Normalmente las personas que experimentan este tipo de ansiedad antes de dormir suele ser debido a miedos relacionados con problemas de salud, la idea de morir, la preocupación por las pesadillas o los comportamientos nocturnos.

El insomnio por otro lado es un trastorno del sueño que dificulta que las personas que lo padecen puedan dormir o permanezcan dormidas pese a desearlo. Es decir, no está relacionado con una fobia o miedo a dormir.

Fagofobia, fobia o miedo irracional a tragar o atragantarse.

La fagofobia es el miedo irracional a ahogarse al ingerir alimentos, bebidas o pastillas.

Las personas que sufren este problema sienten como si su garganta se hubiera estrechado, lo que les lleva a pensar que la comida o líquidos no podrán pasar.

Como resultado, la mayoría de las personas fagofóbicas mastican de manera excesiva los alimentos y, en los casos más extremos, se limitan a ingerir alimentos fáciles de tragar como las sopas, los purés o los zumos.

También es común que tengan síntomas ansiosos y alteraciones en la respiración, sobre todo cuando se acerca la hora de la comida.

Asimismo, pueden aparecer mareos, náuseas, sudoración excesiva, palpitaciones y temblores.

En algunos casos, la perspectiva de que tendrán que tragar puede provocar incluso un ataque de pánico.

La fagofobia o miedo a atragantarse, es una fobia rara eminentemente psicológica que se vincula a eventos traumáticos relacionados con el acto de deglutir.

Muchas de estas personas han vivido en su propia carne la sensación de atragantamiento, ya sea con pastillas o con alimentos.

Este evento, que generalmente ocurre en la niñez, les ha impresionado de tal manera que han comenzado a temerle al acto de deglutir.

Es como algo patológico cuando interfiere con el funcionamiento diario de una persona, limitándole por ejemplo la ingesta diaria recomendada de alimentos, el mantener un tratamiento farmacológico en formato oral o una correcta hidratación.

Conclusión

Los miedos son necesarios para la supervivencia y la evolución del ser humano como especie, pero existen miedos o creencias fóbicas desadaptativos, que pueden afectarnos emocionalmente y dificultarnos el llevar a cabo nuestras actividades del día a día de forma tranquila y placentera y a esto se les conoce como fobias raras.

En todos los casos en los que esto suceda, se recomienda consultar con un profesional de la salud formado en el abordaje de este tipo de problemas, que podrá realizar el enfoque más apropiado para la resolución del miedo y las conductas derivadas de éste para que nuestra rutina sea concebida de una forma menos limitada y más estable y plena.

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