Muchos padres tienen asociada la imagen de los colegios públicos con una mayor presencia de consumo de sustancias como el alcohol y el cannabis, principalmente, mientras que se ven los colegios privados como entornos donde una mayor rectitud, control y transmisión de valores actúan como escudo para la presencia de drogas entre el alumnado.

Eso no ha impedido la extendida fama que lo que realmente sucede es que en los colegios privados puede existir un consumo de alcohol y cannabis similar, aunque pasa desapercibido debido a intereses sociales y económicos que silenciaría la magnitud de este problema.

Es por ello que un equipo de investigadores de la Universidad de Arizona, dirigidos por la profesora de Psicología Suniya Luthar, elaboró un estudio de seguimiento de un grupo de estudiantes de centros educativos de alto nivel económico, desde la infancia hasta los 27 años de edad.

Según explican a The Independent, la comparación con los resultados obtenidos con los de jóvenes de la misma edad, pero que habían realizado sus estudios en centros públicos, mostró que, las chicas eran tres veces más propensas a desarrollar adicciones a sustancias de abuso, mientras que los chicos tenían el doble de posibilidades padecer un trastorno adictivo, en comparación con los de colegios públicos.

En opinión de los investigadores, estos resultados se explicarían por dos razones principales: por un lado, la mayor disponibilidad económica de los estudiantes de centros privados facilitaría su acceso y disponibilidad a las drogas de abuso en mayor medida que los estudiantes de centros públicos, siendo las más prevalentes el alcohol, el cannabis y la cocaína.

Por otra parte, muchos centros privados adoptas formas de funcionamiento como colegios de élite cuyos alumnos tendrán un futuro brillante al entrar en el mundo laboral. Esto se traduce en que sus alumnos se sientan tan presionados a mostrar resultados acordes con el lugar en el que se encuentran, que sucumben a un excesivo estrés que muchas veces los lleva inevitablemente a descargar sus frustraciones con las drogas.

Los adolescentes pueden ser mucho más propensos que los adultos a sufrir estrés, y descargar en ellos elevadas expectativas sin compensar en darles una atención afectiva desde la familia supone un riesgo muy elevado de que aparezca frustración que solo sepan canalizar con la evasión que les facilita el consumo de drogas.

Cuando un adolescente presenta problemas de adicción a sustancias, es importante que su tratamiento tenga en consideración este tipo de factores de su entorno para poder dirigirle una ayuda que sea realmente efectiva y consiga dotarles de herramientas útiles para mantenerse abstinentes.

Fermín Ferrero. Psicólogo de IVANE SALUD.

Dra. Olga Magro. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.