¿Mis hijos toman drogas?. Patrones de cambio para facilitar el dialogo en casa con su hijo

Una de las características más frecuentes del consumo y abuso de drogas es la mentira y la ocultación.

En la medida en que se trata de conductas abusivas, con múltiples consecuencias negativas y eventualmente ser algo mal visto por buena parte de la sociedad, quienes consumen tienden a esconder sus hábitos, o al menos tratan de que pasen desapercibidos para su entorno más cercano.

Esto es particularmente importante en el caso de adolescentes que consumen sustancias, puesto que los padres, que deben velar por su bienestar, deben ser capaces de detectar el consumo de drogas con el objetivo de reorientar y corregir en la medida de lo posible.

Sin embargo, es posible que los padres presenten una inexperiencia en este ámbito o que se haga un análisis de este hecho desde emociones intensas y disfuncionales que entorpecen el reconocimiento de las señales de peligro. Pistas, hechos y comportamientos que suelen aparecer en el menor o adolescente con problemas de consumo de drogas suelen ser repetitivos y son los siguientes:

  • Cambios de humor bruscos, inesperados o injustificados. El consumo de drogas causa alteraciones importantes en el estado de ánimo, en especial cuando la persona no se encuentra bajo los efectos de la sustancia o está abstinente. Reacciones de ira, agresividad o quejas constantes pueden ser un indicio de consumo.
  • Abandono personal. Cambios repentinos en la costumbre de vestir, o simplemente abandono en el cuidado y la higiene diarias pueden ser reveladores.
  • Abandono de obligaciones, especialmente de tipo académico. El fracaso o abandono de los estudios, en contraste con etapas anteriores de buen funcionamiento, pueden indicar un problema de consumo de drogas.
  • Señales físicas. Pupilas dilatadas, expresión de la cara, forma de hablar, aumento o pérdida de peso no razonable, pérdida del apetito, hábitos de sueño desajustados.
  • Cambio de amistades. En muchos casos, el grupo de amistades habitual se deja de lado y el/la adolescente frecuenta nuevos grupos en los que el consumo puede hallarse más establecido y normalizado.
  • Problemas económicos con escasa o nula justificación. Repentinos gastos importantes sin un motivo claro, o deudas o dinero pedido prestado a otras personas pueden ser una señal de que el consumo se ha establecido de forma muy sólida y obliga a realizar dispendios muy elevados.

El valor de estos indicadores es mayor conforme aparecen varios de ellos juntos y coinciden en el tiempo; su observación aislada deberá siempre ser tomada con cautela.

Es muy importante poder realizar una detección lo más temprana posible, ya que en tal caso las posibilidades de ayudar a la persona consumidora serán mayores que en el caso de que el consumo o abuso se encuentre más asentado y el cambio, por tanto, cueste más.

Fermín Ferrero. Psicólogo de IVANE SALUD.

Josep María Marco. Psicólogo de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.