El ritmo frenético de las grandes ciudades, horarios imposibles, la competitividad laboral… son sólo de unos de los tantos factores que han favorecido a la aparición de la enfermedad del estrés convirtiéndola en grave problema del siglo XXI. Las consecuencias del estrés mantenido son notables, y es que según la OMS, el estrés supone el 12% de las dolencias, presentando repercusiones físicas y psicológicas. Una de las áreas más afectadas por el estrés es el área de la alimentación

Tan variable como los propios sujetos, puede provocar desde la ingesta compulsiva hasta la reducción extrema o el conocido “estómago cerrado”. Y es que el como nos sentimos internamente se refleja tanto en nuestro físico como en nuestras conductas, si estamos agitados es más probable que optemos por un tipo de alimentación poco saludable. Esta relación podría explicar los fracasos al realizar dietas y estancamientos en periodos de pérdida de peso.

Si entendemos que el estrés afecta a la alimentación es porque ambos factores están relacionados y si nos está resultando muy complicado controlar nuestro nivel de estrés, podemos optar por una estrategia alternativa. ¿Y si cambiamos nuestra alimentación?. Se ha comprobado que existen ciertos alimentos que tiene un efecto positivo en el estado de ánimo al igual que existen alimentos que potencian los síntomas del estrés

Es importante que hagamos un trabajo previo de autoobservación y podamos ser capaces de identificar las situaciones que nos provocan cambios en nuestra pauta alimenticia, siendo conscientes de lo que nos afecta es más fácil controlarlo. Y para mayor facilidad es recomendable no tener a disposición los alimentos anteriormente mencionados (sobre todo hipercalóricas) y sustituirlo por los alimentos que más saludables. Si se presentan mayor dificultades para cambiar este patrón disfuncional de alimentación o el periodo de estrés se alarga en el tiempo y no remite, lo más recomendable es solicitar la ayuda de un profesional para aprender estrategias de afrontamiento útiles para controlar las respuestas de estrés, que como hemos visto es fundamental para tener un organismo sano.

Por tanto, si nos esforzamos en mantener nos hábitos de alimentación saludable puede convertir nuestra dieta en un factor protector del estrés y mitigar sus efectos mejorando nuestro estado de ánimo y aportándonos mayor bienestar.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Dr. Humberto Ortiz. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.