Con el avance de las nuevas tecnologías en los smartphones y las posibilidades que ofrece internet, los videojuegos han abierto un campo muy extenso donde recrearse y desconectar es más fácil que nunca que puede derivar en un trastorno adictivo comportamental que requiere tratamiento.

Sin embargo, estas herramientas de comunicación y de estar conectado en la red pueden convertirse en un riesgo de adicción por la repetición de intensos estímulos de fácil accesibilidad e inmediatez.

Por ello, existen poblaciones o contextos que hacen la apersona más vulnerable a presentar serios problemas de “enganche” o conductas repetidas e obsesivas, y que pueden derivar a un comportamiento adictivo, siendo importante tener una serie de circunstancias a las que conviene prestar atención, por ejemplo:

  • Cuando el usuario es muy joven: en la infancia o adolescencia no se ha desarrollado todavía una mínima capacidad de autocontrol que permita gestionar por sí mismos este tipo de ocio evitando los abusos.
  • Cuando se dan problemas afectivos: la ansiedad o la depresión pueden ser detonantes de un uso abusivo de los videojuegos
  • Cuando se dan problemas sociales: el aislamiento, la soledad, la conflictividad social o las rupturas pueden alimentar el uso intensivo de los videojuegos.
  • Cuando se dispone de mucho tiempo libre. También, cuando no se dispone de alternativas saludables para ocupar ese tiempo. O cuando existe una desmotivación o desgana por ocupar el ocio de forma adecuada y el aburrimiento cobra protagonismo.
  • Cuando hay o ha habido otras adicciones o conductas de abuso de sustancias. En estos casos, la dedicación a los videojuegos se convierte en una deriva desde la adicción principal.

Una vez se establece un hábito de juego, los usuarios pueden pasar de etapas de juego “sano”, en las que éste no interfiere con otras actividades u obligaciones de su vida cotidiana, y llegar a fases de abuso, que son las que suelen despertar sospechas en las personas cercanas.

Las principales señales de alarma para detectar una situación de abuso o dependencia de los videojuegos serían:

  • Aislamiento social. Pérdida de contacto con su entorno social y familiar, o abandono de las relaciones.
  • Descuido personal, en el aseo o cuidado personal, en las obligaciones (trabajo o estudios).
  • Reacciones exageradas cuando no puede jugar. Frustración, rabia o ataques de ira si se les interrumpe o si no pueden seguir jugando.
  • Mentiras

El tratamiento de los problemas de abuso o adicción a los videojuegos sigue las pautas de otras adicciones comportamentales, y requiere en primer lugar que la persona reconozca el problema y sea consciente de él y de sus implicaciones. Posteriormente, debería seguir una fase de desintoxicación en la que se interrumpe por completo el juego, y una vez remite el síndrome de abstinencia tratar de establecer una rehabilitación en la que el paciente consiga llevar de nuevo una vida normal si necesidad de jugar.

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra. Director de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental. Hospital Valencia al Mar

Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia. Hospital Aguas Vivas